Mundo ficciónIniciar sesiónEmma una mujer sencilla, sin saber su procedencia, se ve obligada a enfrentar el mundo sin la protección de sus abuelos, los únicos capaces de proporcionar seguridad y amor. Conoce a Simon Valencia por accidente, un joven millonario con futuro prometedor en la industria publicitaria, a quien le colocará el mundo al revés. ¿Podrá Emma vencer sus inseguridades y renacer? ¿logrará saber su linaje?. Solo la esperanza podrá demostrar la verdad a través del tiempo.
Leer másEl sol brillaba con intensidad, reflejándose en los rascacielos que se alzaban imponentes, como testigos mudos del ajetreo diario de la ciudad. Simón manejaba con destreza, pero su mente vagaba entre pensamientos y recuerdos. El paisaje urbano se deslizaba a su alrededor, pero su atención estaba centrada en la carretera y en los acontecimientos pasados que habían sacudido su vida, sabia con certeza que seguramente en su despacho encontraria hoy la propuesta para la campaña de la dolorosa navidad. Las luces del tablero del coche parpadeaban, interrumpiendo sus pensamientos, anunciando la llegada de una llamada entrante.
Con un suspiro, ajustó su postura en el asiento y pulsó el botón para responder, sin anticipar la inesperada alegría que encontraría al otro lado de la línea.- ¿Alo? La voz de Laura irrumpió en el silencio del coche, y Simón, que había estado perdido en sus pensamientos, sonrió al reconocerla- ¡Te ví!, Te vi! ¡En el matinal! ¡Eres un imán para las cámaras, ¡pero que hermosura!.Simón sonreía mientras escuchaba a su hermana por altavoz.- ¿Cómo están todos por allá?- ¿por acá?, todo igual, ya están casi terminadas las cabañas, creo que en enero será su inauguración ¿y tu? ¿vendrás en Navidad este año?.Simón nunca celebra Navidad, al escuchar la mención de la Navidad, sintió un nudo en el estómago. "Lo pensaré", respondió con cautela, pensando en las sombras que aún oscurecían esos días festivos. en una de ellas perdió a sus padres, la tía que los terminó de criar siempre reunía a los hermanos en las festividades pero ahora que ella no estaba, para Simón ya no tenía sentido.- mmmm, creo que trataré de asistir, sino tengo trabajo que hacer.-¿es verdad?, trabajo es lo que más tendrás después de la entrevista de hoy, ¡has quedado como el soltero más codiciado del país!¡Eres trending topic!Pero recuerda "no te pierdas en tu propio juego"Simón soltó una carcajada, su hermana estaba muy euforica para su gusto.- por favor Laura, solo tu vez mi belleza, a demás no tengo tiempo para nada ni nadie- si tu lo dices, ¡oye! no cambies el tema, de verdad has el esfuerzo por favor.- bueno, trataré. Ya llegué a la oficina, te amo, hablamos luego.- Te amo, que tengas lindo día.- igual, hasta pronto.El coche se detuvo con un ligero chirrido, Simón apagó el motor y el sonido ensordecedor del silencio urbano se apoderó del ambiente, solo interrumpido por el ligero murmullo de la ciudad que nunca duerme.Al descender del vehículo, su expresión cambió radicalmente, con un semblante serio y sereno, lo que le venía muy bien a sus finas facciones. Tomó sus cigarrillos de la guantera y un mechón rebelde de cabello dorado se deslizó por su mejilla, lo acomodó sutilmente tras su oreja y comenzó a caminar con la mano izquierda en el bolsillo, en el ascensor marcó el piso seis, cuando bajó vio que nadie había llegado. Con paso decidido, se encaminó hacia su despacho, aunque su atención quedó momentáneamente cautiva por la majestuosa sala de juntas. Este espacio no solo representaba poder y autoridad, sino que también guardaba los ecos de decisiones que habían definido el destino de la compañía en estos diez años que lo habián visto crecer junto a ella. Situada en el corazón del sexto piso, la sala dominaba el entorno con su presencia. Antes de sumergirse en ella, la oficina de Sandra, su fiel secretaria, se destacaba justo a la entrada de los ascensores.A las siete de la mañana un automóvil se estacionó fuera de la casa de Laura, en cuanto ella escuchó un auto apagar su motor, se asomó a la puerta de entrada, su aspecto era deplorable, estaba despeinada con un moño similar a un tomate, sus ojos rojos e hinchados, manchas rojas en su piel por estar llorando.- ¡César!, gracias por venir- se arrojó en sus brazos buscando un consuelo.-¿ que pasó aquí?- dijo César asomándose a la entrada, estaba todo por el suelo, retratos rotos, sillas por todos lados, era como la imagen después de un huracán.- Mario terminó conmigo y se fue.-¿ Él hizo esto?- por su rostro parecía como si quisiera matarlo, Laura rompió en llanto.-¡No!, lo hice yo, ¿ esta bien?- tranquila- la abrazó fuerte contra su pecho hasta que calmó su llanto, besó su cabeza y la separó de su cuerpo para limpiar sus mejillas con la mano- vámonos de aquí. Laura entró a su habitación por dos bolsos de ropa se los pasó a César junto a las llaves del automovil.- en el asiento tra
Estacionó su deportivo azul fuera de un local nocturno en el barrio Bellavista, entró con calma buscando la zona de fumadores, en una mesa ya se encontraba Patricio, uno de sus amigos; él era bajito de como un metro sesenta y algo más menos, menudo, de cabello largo castaño con rasgos finos perfilados en su rostro palido.-¡Simón!- Patricio se colocó de pie llamándolo a la mesa, vestía unos jeans negros con polera blanca y chaqueta de cuero, su apariencia metalera lo hacía parecer una estrella de rock.- hola¿ cómo estás?- dijo Simón abrazandolo fuertemente después de estrechar su mano.‐ bien, bien. Esperando al guaton Carlos. Te vas a asombrar cuando lo veas, ahora es flaco.- dijo dándole un sorbo a la cerveza que tenía en la mano, Simón rió a carcajadas cuando le comentó eso Patricio. Al rato llegó el guaton Carlos con el cabezón Claudio y Francisco que al igual que Patricio también era menudo y pequeño, su pelo era crespo, similar a Cerati.El grupo al fin estaba completo, felicit
A las doce y media del día Simón y Emma descendían del vehículo en el estacionamiento de las oficinas de Robert, Emma estaba nerviosa por el trámite que empezaría, ahora por fin tendría un padre y apellido paterno.Cuando llegaron a la oficina los recibieron muy bien, ya todos sabían que Emma era la hija de Robert y sinceramente les agradaba mucho más que la petulante Cecilia.La secretaría los condujo a una oficina donde dos abogados le presentaron los documentos a firmar, no solo estaba el cambio de apellido, también el anexo a la herencia de Robert y la recepción de una tarjeta con cuenta de ahorros. Emma obnubilada, se giró para mirar a Simón que observaba toda la oficina con curiosidad, el joven le hizo un gesto con la mano para que prosiguiera, ya serían la una de la tarde y estaba muriendo de hambre.Mientras Emma firmaba, Robert volvió a llamar a Simón, él contestó el teléfono saliendo de aquella oficina.-¿Simón?- Robert, dime- ¿ estás en la oficina?- preguntó acelerado.-
A las seis de la mañana despertó Simón de un jalón, se levantó rápidamente en silencio y salió a trotar, al principio una melancolía lo inundó, ese circuito lo hacía casi a diario con Jackie, extrañaba sus ladridos o cuando se enredaba entre sus piernas siendo cachorro. Mientras más subía el cerro más fuerte era la pisada como una promesa de vida a su fiel amigo, en su mente no pasaban más que imágenes del can en distintas etapas de su vida, su corazón clavaba fuerte, cuando llegó a la cumbre casi no respiraba, una angustia enorme lo embargaba, caló hondo el aire y trato de mantener la calma observando su rededor, sentía como si estuviera muriendo de un infarto.De pronto entre unas piedras divisó algo negro, se acercó encontrando una billetera y una piedra grande con restos de sangre seca, no sabía si era de Jackie o de uno de los delincuentes.sacó de su bolsillo un pañuelo y tomó la billetera en su mano, observó a todos lados por si encontraba algo más sin tener exito.Comenzó a d
Último capítulo