A las seis de la mañana despertó Simón de un jalón, se levantó rápidamente en silencio y salió a trotar, al principio una melancolía lo inundó, ese circuito lo hacía casi a diario con Jackie, extrañaba sus ladridos o cuando se enredaba entre sus piernas siendo cachorro.
Mientras más subía el cerro más fuerte era la pisada como una promesa de vida a su fiel amigo, en su mente no pasaban más que imágenes del can en distintas etapas de su vida, su corazón clavaba fuerte, cuando llegó a la cumbre