A las siete de la mañana un automóvil se estacionó fuera de la casa de Laura, en cuanto ella escuchó un auto apagar su motor, se asomó a la puerta de entrada, su aspecto era deplorable, estaba despeinada con un moño similar a un tomate, sus ojos rojos e hinchados, manchas rojas en su piel por estar llorando.
- ¡César!, gracias por venir- se arrojó en sus brazos buscando un consuelo.
-¿ que pasó aquí?- dijo César asomándose a la entrada, estaba todo por el suelo, retratos rotos, sillas por todos