Mundo ficciónIniciar sesiónDESPUÉS DE SER RECHAZADA, ME CONVIERTO EN LA OBSESIÓN DEL REY ALFA. Alexandra Taylor nació con una condición única que la convierte en una presa codiciada por los enemigos más letales de los licántropos. Para sobrevivir, tuvo que enterrar a su loba el día que cumplió 18 años. Tras ser cruelmente rechazada por su propio Alfa al descubrir su naturaleza, Alex huyó a la manada Goldenmoon. Allí se camufló bajo el rango más bajo: una Omega invisible, rota y sin peligro aparente.Pero el destino de una loba destinada no se puede enterrar. Sangra.Ryan Morgan es el futuro Rey Licántropo. Frío, implacable y dominante. Está atado a una profecía de sangre: debe reclamar a la loba primigenia para salvar a su reino de la destrucción. Cuando el irresistible aroma de su "mate" lo golpea al cruzarse con Alex, su mundo se descontrola. Ella esconde un secreto peligroso. Él lo sabe. Aun así, Ryan no puede dejar de entrenarla bajo su estricto control, de protegerla con ferocidad y de desearla con locura. Entre órdenes, castigos obligatorios y miradas que queman, un vínculo prohibido e imposible empieza a nacer entre el futuro Rey y la Omega sin lobo. Traicionada en el pasado, Alex no confía en ningún hombre. Atrapada entre un lazo sagrado que no pidió, un Rey que la reclama como su reina y una traición que acecha desde las sombras, ella deberá decidir: ¿seguir oculta o levantarse como la loba soberana con el poder para cambiar el destino de dos reinos? Arriesgar su corazón será su mayor peligro. Porque en el juego del Alfa, el amor puede salvarte... o destruirte para siempre.
Leer másEran las diez y cuarenta y cinco de aquella noche, cuando todo inició; cuando todo lo que conocía se derrumbó: cuando mi pareja me rechazó, cuando la ciudad fue devastada, cuando murió mi padre, por mi culpa. O por la sola razón de mi existencia, una existencia que hace unos años podría haber sido una bendición de la diosa, pero hoy no, hoy soy perseguida, hoy soy condenada, hoy soy una maldición para cualquier manada solo por ser la última loba blanca pura.
Hace años, antes incluso, de que yo naciera, ser una loba blanca pura era sinónimo de estatus y realeza, al ser la raza más pura de hombres lobo, casi tan puros como los licántropos. Que naciera una loba blanca pura, muy rara en nuestra especie, solía ser, con seguridad, la Luna más apetecida para cualquier Alfa. El aullido a la luna de la loba blanca, era famoso por traer alivio a toda su manada; además de que su sangre tenía dones curativos, lo cual era muy ventajoso, en tiempos de guerra, los que eran muy recurrentes, dada la violencia y territorialidad de nuestra raza. Esto fue así, hasta el momento en el que los vampiros, raza inferior en fuerza y resistencia, descubrieron que beber la sangre de un lobo blanco puro, les daba habilidades superiores a cualquier lobo común, siendo capaces de destrozar manadas enteras para lograr hacerse con uno. - Los vampiros detectaron la esencia de la loba blanca - Nos dijo mi padre, a escuchar el aullido de las patrullas de la manada - Están aquí… vienen por Alex. Mi nombre es Alexandra, pero todos me dicen Alex, soy la hija adoptiva de Joel, el Beta de la manada Blackmoon. Cuando Joel se emparejó con mi madre, ella ya estaba embarazada. La diosa de la Luna no pudo darme un mejor padre. Presentíamos que vendrían por mi, pero jamás pensé que sería tan rápido. - Debes protegerla, Clara - Dijo mi padre a mi madre. - Joel ¿Qué harás tu? - Mi madre estaba aterrada. Mi padre besó su frente y la mía. - Debo defender la manada. Con algo de suerte, solo serán vampiros normales. No sabemos si ya murió desangrado el último lobo blanco puro que capturaron. - No puedes hacerlo, Joel… huye con nosotras, te matarán. - Les daré tiempo para huir. Tu debes proteger a nuestra hija - Mi padre le entregó las llaves del carro a mi madre. Ella sollozaba. Mi padre la abrazó - Debes llevarla a la manada goldmoon. Solo los licántropos pueden protegerla. Mi madre asintió y lo besó, son sus ojos llenos de lágrimas, sabían que era su última despedida. Mientras Clara corría a encender el carro, mi padre me abrazó. - Te amo hija - Papá… - lloré - De verdad lo siento. - Nada de lo que está pasando es por tu culpa, Alex. Escúchame. Debes esconder tu loba ¿Me oíste? Nadie jamás debe saber que eres una loba blanca pura. Los vampiros solo pueden percibir la esencia del lobo blanco cuando se transforma. Jamás debes mostrar tu forma de lobo, escóndela de todo el mundo - ¿Qué pasará contigo, papá? ¿Y qué pasará con Ethan? - Ethan era mi novio, el hijo del Alfa de la manada. - Él es tu pareja, hija. Cuando todo esto pase, él sabrá encontrarte. Su conexión lo guiará a ti. Cuando Ethan cumplió los dieciocho, hace dos años, percibió en mi, su mate. Desde ese momento nos hicimos novios, aunque aún no se ha enterado de que soy una loba blanca pura, ya que no han pasado ni siquiera veinticuatro horas desde mi primera transformación y mi decimoctavo cumpleaños. No he salido de casa desde entonces. - Sube al auto, Alex - Entré al portaequipajes del carro, mi padre me cubrió con una manta. Cerró la maleta y el auto arrancó. Mamá se movió con rapidez por las calles, golpeé mi cabeza tres o cuatro veces al girar el carro. Una frenada abrupta hizo que mi espalda golpeara con el espaldar del portaequipajes. - ¡Malditos chupasangre! - Exclamó mi madre - ¿Qué ocurre, mamá? - Cambio de planes, Alex… Tendremos que cruzar por la vieja mina. Sujetate fuerte… tendremos que bajar la pendiente. - Pero mamá, no hay camino hacia… ¡Aaah…! - Grité al sentir como el vehículo giraba agresivamente - Silencio, Alex… estos mal nacidos te pueden oír Levanté un poco la cabeza, con cautela, esperando que nadie estuviera viendo, y pude observar, como la horda de vampiros estaba por todos lados. Los lobos eran fácilmente abatidos por ellos, sin duda, aquellos chupasangre habían usado la esencia de un lobo blanco para realzar su fuerza al luchar y su resistencia. De repente, entre el grupo de lobos logro divisar a Ethan, combatiendo contra los vampiros, protegiendo su manada con la fuerza de un futuro Alfa ¿Qué pensará cuando se de cuenta de que soy la responsable de todo esto? Ethan levantó la vista por un momento y miró a su alrededor, probablemente notó nuestra conexión. Continuó luchando sin descanso. Espero que, en el momento que los vampiros se den cuenta de que no estoy allí, se detengan y no tenga que morir ni un solo lobo más… pero, ¿Cómo van a darse cuenta de ello si no vuelven a percibir la esencia de la loba blanca? Simplemente escarbarán en los escombros de mi manada hasta que no quede un solo lobo. - Mamá, tenemos que hacer algo… - ¿De qué estás hablando, Alexandra? Dijo mientras giraba en otra dirección con fuerza. Me tambaleé y caí, golpeándome con el fondo del maletero. - Auch… - volví a levantarme - Si los vampiros no sienten la esencia de la loba blanca, destruirán la manada, debo transformarme fuera de la manada, para que dejen de atacar Blackmoon. - ¿Estás loca hija? Irían tras nosotras - Pero si no lo hacemos… todos morirán, mamá. Hubo un momento de silencio en el auto. Los segundos que mamá se permitió para pensar fueron eternos. - ¡Mamá! - ¡Lo sé! ¡Lo sé! Estoy pensando… Lo primero que debemos hacer es salir de la manada, de acuerdo? Ahora sujétate a lo que puedas… esto no será bonito Observé a nuestro alrededor, era la zona cercana a la mina, estaba desierta. Era de esperarse, el primer ataque ocurrió en la frontera más cercana a nuestro hogar y la mina estaba al otro lado de la ciudad, era una zona prácticamente abandonada. La mina tenía un túnel que guiaba hasta las afueras de la manada. Solo había un detalle: La mina se encontraba a los pies de un gran escarpado. En forma de lobo, supongo que no sería difícil descender por allí, pero ni mi madre ni yo podíamos transformarnos, así que supuse que tendríamos que bajarlo a pie… estaba muy equivocada, ya que mi madre había pensado otro plan. Escuché el vehículo avanzar y poco a poco me vi inmersa en el vacío. Me sostuve como pude al respaldo de los asientos traseros, esperando que esta caída no nos matara antes de lo que los vampiros lo hubieran hecho. - ¡Aaahh…! - Grité y miré hacia adelante. Mi madre iba tensa y con el volante bien sujeto, intentando sortear cada falla rocosa que encontraba en el camino, era una verdadera locura, pero, a mitad de camino, casi creí que lo lograría, cuando una roca levantó una de las ruedas delanteras y empecé a ver como todo a nuestro alrededor daba vueltas. los vidrios, el techo y las puertas, golpeaban las piedras, rumbo abajo de la enorme pendiente. El vidrio del portaequipajes explotó y salí despedida del vehículo. Sentí que mi cabeza rebotaba contra el terreno agreste y por un par de segundos mi mente permaneció nublada. Luego desperté de mi aturdimiento. Estaba a unos pocos metros del fondo del barranco, el auto había dejado de dar vueltas y yacía boca arriba. Me levanté con esfuerzo, mi ropa estaba en muy mal estado y mis brazos y, probablemente, mi cabeza estaban llenos de sangre, golpes y magulladuras, nada grave, a pesar de la enorme caída; o tal vez, el golpe en la cabeza me hacía disminuir la gravedad de la situación. Corrí a ver a mi madre, el vidrio estaba roto, y ella se encontraba suspendida de cabeza, colgando del cinturón de seguridad. Estaba inconsciente, pero tenía la certeza de que aun estaba respirando - o mi “atontamiento” me convencía de ello. Me incliné para desconectar el cinturón y la sostuve con cuidado, para evitar que se golpeara más de lo que ya lo había hecho. Mi madre es menuda y delgada y yo, mucho más alta, por lo que no fue una tarea difícil sacarla del carro. - Despierta, mamá… tenemos que irnos… - Su cabeza sangraba. No reaccionaba. Empuñé mi mano, para que la herida que tenía en la palma chorreara un par de gotas de sangre en sus labios. Unos segundos después, abrió los ojos. - Oh… por la diosa… - dijo, quejándose - Que mala idea fue esa… - Debemos irnos, mamá… si nos apuramos, en diez minutos estaremos fuera de la manada… - Sí… Ve a buscar los bolsos al carro… Yo estoy bien - Dijo, incorporándose con dificultad. Corrí al carro y saqué ambos bolsos. La tomé del brazo y caminamos con rapidez por el túnel. La mina tenía un recorrido de dos kilómetros y medio aproximadamente, en total oscuridad y soportando el frío intenso, para cualquier humano, recorrer ese tramo a oscuras era algo imposible, en la antigüedad era una muy buena táctica de ocultamiento para nuestra manada, ya que nuestro buen olfato y visión nos permitía caminar por los caminos correctos sin perdernos. Sin embargo, con los años, esta vía se fue olvidando, ya que con la llegada de los automóviles, andar grandes distancias en nuestra forma lobuna fue cada vez menos necesario. Después de un largo recorrido, al fin logramos vislumbrar la luz en el fondo. - Ya queda menos… - comenté. Cuando sentí que el brazo de mi madre se tensaba - Mamá. Mi madre cayó, se llevó las manos con dolor a su pecho. - ¿Mamá?... - No… Joel… Fue cuando lo comprendí. Mi madre lo sintió en su vínculo. Mi padre estaba muerto.ALEXNo puedo volver al campus, todos los machos olerán mi celo. Una ola de calor golpeó fuerte en mi interior y casi me desploma.¿Por qué está pasando esto? Ethan me rechazó. Soy una loba rechazada, sin pareja ¿Por qué estoy entrando en celo?No tenía recuerdos de ninguna loba que hubiese estado en mi situación. Mi madre fue rechazada, pero encontró a papá prácticamente al instante. No debió pasar por esto sola. Yo no, yo soy una loba rechazada, sola, sin una pareja y virgen. No quiero que mi primera vez sea por obligación de mi maldito instinto de lobo. Tal vez el lago me podía aliviar, pensé. Corrí por el bosque, tan rápido como mis piernas, que temblaban de deseo, me lo permitían.Otra ola de calor me derribó y gemí desesperada en el suelo. Maldición, odiaba esto.No puedo creerlo. Una loba de Elite, derribada por su propia necesidad biológica. - El bosque nos regala este momento… - escuché una voz. Un lobo desconocido salió a mi encuentro.- ¿Quién eres tú? - dije alarmada.-
ALEXPara deshacerme de mi frustración, los martes y jueves empezaron a ser días de entrenamiento personal. El no tener a Ryan a mi lado no podía ser un impedimento para mejorar en mi nivel de combate. Y por supuesto, no me iba a quedar tan solo con el escaso entrenamiento que estaba teniendo en Elite.Me ayudaba a despejarme y a no pensar todo el tiempo que pasaban los días y no tenía noticias de Ryan. De vez en cuando veía a Madison con chupetones en el cuello y me volvía loca pensar en Ryan y Madison juntos. Sabía que esa licántropa desquiciada sería capaz de cualquier cosa con tal que todos creyeran que ella y el príncipe estaban juntos; pero no sabía hasta qué punto podría llegar su locura y hasta qué punto debía confiar en que Ryan no era el responsable de todas esas muestras de pasión en el cuello de la loba.Día de entrenamiento en Elite: El momento de cambiarme e ir a los entrenamientos ya me ponía de mal humor.Tomé mi lugar en las filas y esperé a escuchar la palabrería de
RYANSalí del hospital, Will me acompañó hasta mi departamento en el campus. A regañadientes mi padre debió aceptar: ya no soy un niño a quién él pueda mandar. Después de todo, el Rey tampoco tuvo mucha incidencia en mi infancia que digamos, no estuvo tan presente; prácticamente todo el trabajo lo hizo mi madre. Siento que es una de las grandes razones por las que el Rey Alfa Marcus Morgan se siente impotente al intentar que yo haga lo que él quiere, sin obtener resultados favorables. Mi pierna aún está fracturada. Debo permanecer un par de semanas postrado. Odié el momento en que el doctor dio su veredicto ante el regalito que me dejó la trampa para osos. Justo en el peor momento. Justo cuando había conseguido un avance con Alex. Esperaba poder verla. Al menos, en el campus podríamos estar a pocos metros de distancia y había más posibilidades para que ella se escabullera a verme.- Con cuidado… - dije, cuando Will me levantó de la silla de ruedas para que subiera a la cama y sentí
ALEX- Debes venir a ver a Ryan… - comentó Madison con su insoportable y cínica voz - Que gracioso… pensé que no se admitían alumnos en este lado del campus. Después de todo, se podría dar para malos entendidos ¿No lo crees?- Y tú ¿Qué haces aquí? - pregunté- El rey en persona me pidió cuidar de Ryan… - dijo con una sonrisa - Tengo un permiso especial. Comprenderás que, como futura Luna de la manada, es necesario que me ocupe del bienestar de mi pareja.- Puedes hablar todo lo que quieras, pero Ryan no está interesado en ti - Comenté. - Y tu crees que después de un mes solos ¿No lograré nada? - dijo - Veo que no conoces a los machos… ahora entiendo por qué te rechazaron. Porque fuiste rechazada ¿No? De eso me enteré > pensé.Los dos solos, luna llena… ¿Qué puede salir mal? Tal vez, después de un mes, hasta lleve a su cachorro. Bueno… no quiero quitarte más tiempo - me dijo - Tengo muchas cosas mejores que hacer… y tú - me miró de arriba a abajo - intenta uti
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