Mundo ficciónIniciar sesiónRYAN
Caminé con cautela hasta el barandal que da a la escalera. Mientras escuchaba la voz de la madre de Alexandra.
Mis pasos debían ser medidos, no podía permitir que mi lobo me hiciera hacer el ridículo. La chica olía a sangre, su manada había sido recientemente atacada.
- … Mi esposo, Beta Joel, está muerto - dijo la madre
Me lo suponía. No habrían llegado las dos solas de no ser así. Me apoyé en el barandal para observar a Alexandra. Estaba más adulta desde la última vez que la vi. Pero la dulzura de su rostro no había cambiado. Su cabello rojizo ondeando sobre sus hombros, cubriendo sus pechos, sus hermosos y exóticos ojos verde oliva, chispeantes, excitantes, toda ella tan perfectamente deseable y dulce a la vez. Nada en ella gritaba amenaza, pero dentro de mi se prendían todas las alertas. Nadie podría pensar que aquella delicada ninfa, era en verdad una fiera sangrienta, una valkiria sacada de mis sueños más feroces; capaz de asesinar a una bestia solo con sus manos, sin necesidad de transformarse en su loba.
- Nosotras venimos a pedir que nos acepte en su manada, Rey Alfa Morgan - Escuché su voz y mi lobo en mi interior aulló de excitación.
Inhalé su aroma único a nardos y jazmines. Podía imaginarme despertando cada mañana con aquel bouquet de flores recostada a mi lado. Cuando noté algo que me detuvo en mis ensoñaciones. Raven, mi lobo lo dijo en mi interior.
<<no logro sentir a su loba>>
- Mi pareja me rechazó por no estar a su altura.
¿Cómo podría ser algo así? Que esa diosa no tuviese una loba no podía caber en mis pensamientos. No tiene el porte de una Omega, no camina como Omega, no se mueve como Omega. Quizás su loba está dormida, como a los cachorros que tienen retraso dental y demoran en crecer sus colmillos. Nunca había escuchado de un “retraso lobuno”, pero podría ser ¿o no?
<<No>> Dijo Raven en mi interior, tajante.
<<Entonces ella es algo más, es híbrida, bien podría ser híbrida de lobo y diosa ¿O no?>>
<<No>> Volvió a replicar Raven. Estaba consternado ante la situación. Jamás se nos ocurrió pensar en que nuestra pareja fuera una hembra sin lobo. Aunque a decir verdad, nunca una hembra llamó mi atención como ella. Jamás la habría abordado, claro, ella estaba comprometida. Pero ahora, ella es solo mía, y la diosa así lo ha querido. <<¿Qué harás con la profecía?>>
<<Aún no lo sé>> le respondí <<Pero ya pensaré en algo>>
<<No importa lo que sea… yo la quiero>> Dijo Raven.
<<Ya somos dos, peludo>>
- Mi pareja era Ethan Hill, heredero Alfa de Blackmoon. Me rechazó por ser… - inhaló - Por ser una Omega sin lobo
<<Estúpido, no sabe lo que se perdió>> ahogué una risa. Ella me escuchó y nuestros ojos se encontraron por primera vez. Es increíble como puedes saludar a muchas personas, y nunca sostener una mirada.
Esta vez, yo sí lo hice, la observé mirarme por un mar de segundos, noté el suave rubor en su rostro y ella agachó su cabeza.
Bajé las escaleras con calma, pude notar como ella prestaba atención a mis pasos.
- Me entrené toda mi vida para suceder a mi padre, Rey Alfa Morgan. Sin una loba no me queda nada. Con mi padre muerto, rechazada, sin loba, sin un futuro, no me queda nada en Blackmoon, por favor - se arrodilló, mi cabeza dio un vuelco - recíbanos en su manada.
Miré a todos a mi alrededor, la madre de Alexandra tenía un pañuelo entre sus manos y se secaba las lágrimas, Max miraba a mi padre con los brazos cruzados, estaban conversando a través del enlace mental. Will llegó junto a mi y observó a Alexandra.
- Carne fresca - me dijo en un susurro. Inhaló - huele a virgen.
- Cállate, estúpido - le dije sin que los demás escucharan - ¿No ves que la chica está sufriendo?
- Tienes razón - meneó la cabeza. Luego habló más fuerte - Padre, ¿La dejarás allí?
- No te entrometas, Will - dije - Este asunto solo puede definirlo, papá.
<<Padre, no puedes someter a la chica a tanta humillación>> Le dije a mi padre por conexión mental
<<Tienes razón, ayúdala a levantarse, Ryan>> Ordenó mi padre
Me acerqué a ella y la tomé en mis brazos. Tan delicada, tan frágil, casi como si no fuese la misma chica que conocí en Blackmoon. Nuestros ojos volvieron a encontrarse. Por la diosa, no quería dejar de mirarla: Tan hermosa, tan suave, tan mía. La ayudé y ella se incorporó, pero temblaba, estaba muy nerviosa, probablemente por haber tenido la osadía de rogarle al Rey de los licántropos. Mi padre es cercano a mi, porque soy su hijo, pero no puedo dejar de darme cuenta, que es un macho que da terror: su porte, sus rasgos y su autoridad, hacen temblar a cualquier hembra; por eso está solo desde que mamá murió. Ni una hembra se atreve a permanecer por mucho tiempo en la misma habitación del Rey Licántropo, sin embargo ella, ha argumentado, ha solicitado y ante una posible negativa de mi padre, ha rogado. No tiene idea de lo valiente que es. Levanté la vista para ver a mi padre.
- Pequeña, son bienvenidas a permanecer en esta manada. Es más, son mis invitadas. mi Beta y Beta Joel solían tener una relación muy cercana… es lo mínimo que puedo hacer, por viejos amigos.
- Gracias, Rey Alfa Morgan - dijo la madre de Alexandra.
- Pero deben saber, que las cosas en esta manada son muy diferentes. A diferencia de otras manadas, el entrenamiento es un requisito aquí, para permanecer en Goldenmoon. No admitimos que los lobos no sepan pelear, incluso los Omega deben saber defenderse - Mi padre señaló a Will. <<Por la diosa, con él no>> - Desde mañana iniciarás tus entrenamientos básicos con Will…
- Yo lo haré - dije sin pensarlo dos veces. Mi padre me observó con interés. Estaba sospechando de mi. Me preparé para dar mi mejor discurso. Y esperaba que sonara convincente - La chica mencionó que ha entrenado antes, no es una novata. Si quieres que pierda el tiempo, puedes dejarla en los entrenamientos iniciales. Pero creo que lo mejor sería aprovechar su entrenamiento previo y hacerla entrenar junto a los “élites”.
Mi padre me miró nuevamente con sus ojos diciendo “¿Qué es lo que te traes entre manos?”, al parecer no lo había convencido. Solté a Alexandra a regañadientes, en los brazos de su madre y mostré desinterés.
- Haz como quieras padre, a mi me da igual. Solo expongo la situación
- Sí… Tal vez tengas razón, pero no conocemos su entrenamiento. ¿Qué opinas, niña?
Si Alexandra no quería estar ni un segundo conmigo, aquí se iba a saber. No noté en ningún momento que ella se diera cuenta de nuestra conexión, probablemente debido a su falta de loba, pero no le soy indiferente, eso es seguro.
- Fui entrenada por mi padre. Soy muy capaz - Mi lobo saltó triunfante.
- Bien… Empiezas mañana, junto a los Élites - Y luego me dirigió una mirada inquisidora - Con Ryan.
Alexandra y su madre se abrazaron. Me aparté de ellas para bajar la guardia de mi padre.
- Marie - Mi padre llamó a nuestra ama de llaves, Marie - Sirve la cena en el gran salón, por favor, hoy tenemos invitadas.
- Sí, Alfa - dijo la joven Marie, haciendo una reverencia, antes de salir.
Pónganse cómodos, cenaremos en quince minutos - ordenó mi padre.
Todos se relajaron, Will se acercó a felicitar a las recién llegadas, volteé y me encontré con los ojos de mi padre.
- Ahora, tú y yo tendremos una conversación. A mi despacho, ahora.







