Mundo ficciónIniciar sesiónALEX
No puedo volver al campus, todos los machos olerán mi celo.
Una ola de calor golpeó fuerte en mi interior y casi me desploma.
¿Por qué está pasando esto? Ethan me rechazó. Soy una loba rechazada, sin pareja ¿Por qué estoy entrando en celo?
No tenía recuerdos de ninguna loba que hubiese estado en mi situación. Mi madre fue rechazada, pero encontró a papá prácticamente al instante. No debió pasar por esto sola. Yo no, yo soy una loba rechazada, sola, sin una pareja y virgen. No quiero que mi primera vez sea por obligación de mi maldito instinto de lobo.
Tal vez el lago me podía aliviar, pensé. Corrí por el bosque, tan rápido como mis piernas, que temblaban de deseo, me lo permitían.
Otra ola de calor me derribó y gemí desesperada en el suelo. Maldición, odiaba esto.
No puedo creerlo. Una loba de Elite, derribada por su propia necesidad biológica.
- El bosque nos regala este momento… - escuché una voz. Un lobo desconocido salió a mi encuentro.
- ¿Quién eres tú? - dije alarmada.
- ¿Importa mi nombre? - dijo el lobo - Soy tu salvación. Debes estar sufriendo… yo puedo ayudarte.
- No… no te acerques a mi… - Mi voz jadeaba involuntariamente.
Mi loba luchaba por salir para escapar de aquel encuentro desafortunado.
- Eric - dijo otro lobo. Oliendo el aire - ¿Puedes sentirlo? Es una omega virgen.
- Que afortunados somos, Peter. Debe estar muy apretada.
Intenté incorporarme, pero mis piernas temblaban.
- ¡Aléjense! - dije, intentando que mi voz sonara firme.
Pero una nueva ola de calor volvió a derribarme, fue el momento que aprovecharon para acercarse. Uno de ellos me sostuvo de las manos, mientras el otro luchaba para desvestirme.
- ¡Déjenme! - grité, mis ojos se llenaron de lágrimas - ¡No! ¡Ayuda! Por favor
RYAN
Estaba en la cabaña, firmando las hojas de progreso de mis Elites. Las últimas semanas, Beta Max se había hecho cargo de su entrenamiento y, francamente, no me gustaba lo que observaba en los expedientes.
- Taylor: Rendimiento promedio. Mala actitud en el entrenamiento… Guerrero promedio… - Arrugué mi entrecejo - Esta no es mi Alex.
Ella jamás se mostró con malas actitudes frente a los desafíos que le impuse y jamás rindió de forma “promedio”. Alex siempre ha mostrado un espíritu de superación inmejorable y su actitud frente a las dificultades ha sido siempre disposición para superarlas.
- Mi Alex no es una guerrera promedio. Ella es una valkiria, guerrera, diosa.
Descarté las fichas. Odiaba estar solo en la cabaña, sin tener nada que hacer. Era casi como estar pagando una condena. Estábamos solo a una semana de la gran gala de manadas y no había logrado un solo avance con Alex desde que caí en la trampa de oso. En ese momento, odiaba todas las trampas… y a todos los osos también.
Saqué un álbum del librero de fotografías que guardaba mi madre y me senté a hojearlo.
Mi madre era hermosa, era una loba rubia de tez clara y ojos grises, mientras que mi padre, era alto y fuerte, moreno, cabello negro y ojos avellana.
En el álbum habían fotos de pequeño y algunas de cuando mi madre y mi padre se conocieron. En una de ellas, se encontraban en el día del ritual de emparejamiento, bajo la luna llena. Allí estaban mi madre y padre en compañía de Beta Max. Mi padre y Beta Max siempre han sido muy amigos.
En la fotografía, Beta Max no lucía su usual cabello blanco, teñido así por el paso de los años. Se veía extraño con su cabello de color, ya que me había acostumbrado a verlo con el cabello blanco. Lo observé con más atención. Beta Max, tenía el cabello rojizo.
Mi mente me hizo analizar las cosas y mi boca se abrió de par en par cuando en mi mente se reveló la verdad.
El motivo por el que Alex no es como una loba promedio, por qué es tan fuerte, por qué es más alta que una Omega, su actitud dominante; por qué es híbrida, pero no presenta características de ningún otro ser.
De repente, mis pensamientos se vieron interrumpidos por un fuerte dolor en el corazón.
<<Nuestro conejo está en peligro>> dijo Riven.
No lo pensé dos veces, salí por la puerta de la cabaña y me convertí en mi licántropo negro. El extraño vínculo que nos une, me llevó a correr entre los árboles del bosque, hasta donde se encontraba. Mi pata trasera aún se sentía un poco débil, pero ya no dolía.
Escuché sus gritos.
- ¡No! ¡Ayuda! Por favor
Alex estaba siendo atacada por dos lobos. ¿Cómo podía ser que dos lobos endebles pudieran someter a Alex. Luego un golpe de calor me atravesó.
<<m***a… está en celo>>
Eso lo explicaba. Su cuerpo estaba totalmente debilitado.
Me abalancé contra los lobos, en mi forma de licántropo, desgarré cuellos, desprendí miembros, no me detuve hasta que no quedó nada de esos lobos pervertidos malnacidos.
Alex estaba arrodillada, intentando cubrirse con lo que quedaba de su ropa.
Me transformé de vuelta y me acerqué a ella.
- Alex - La tomé en mis brazos.
- … Ryan… - Se abrazó a mi. Una ola de calor que provenía de su celo me estremeció. Alex gimió, llevando al límite mi cordura.
Olía a nardos, olía a jazmín, olía a delicia y desenfreno. Olía a tentación y olía a pureza. Mi Alex era virgen. No me lo planteaba, ni siquiera quería pensarlo; ha que ella y el estúpido de Ethan Hill habían sido novios por mucho tiempo. Pero, a pesar de todo ese tiempo, Alex no se había entregado a él.
Besé su frente. Ardía y su cuerpo reaccionaba al contacto con mi piel. Mi mente luchaba contra mi instinto. Necesitaba tomarla allí, necesitaba hacerla mía. Mi cuerpo la necesitaba.
- Ryan… - dijo entre gemidos - ayúdame.







