Mundo ficciónIniciar sesiónRYAN
Esa noche fue particularmente complicada, no podía cerrar los ojos y dormir. Estaba preocupado por Alex, quería transformarme en mi licántropo Raven y correr hacia la manada Blackmoon para arrancarle la cabeza a ese Ethan Hill y, a la vez, me sentía culpable de no ser capaz de defenderla. Me sentía prisionero de una maldita bruja que se le ocurrió aparecer e inmiscuirse en mi vida.
<<¿Puedes sentir cómo está ella?>> Le pregunté a Raven
<<Claro que no, humano idiota… sin lobo, no hay conexión>>
<<Ni para eso sirves, pulgoso inútil>> la pelea en mi cabeza no me hizo sentir mejor. Usualmente, desahogar mi frustración con Raven me traía algo de paz. Pero no esta vez… jamás pensé que encontrar a mi pareja traería tantos problemas.
A la mañana siguiente, fui a la cocina a preparar mi desayuno, el reloj pasaba y Alex aun no aparecía por el salón.
<<Ya vamos tarde…>> comenté
<<Alex no alcanzará a comer bocado>> dijo Raven
Pedí a Marie que preparara más tostadas; ella lo hizo y las llevó a la mesa.
Como era de suponer, la chica llegó con varios minutos de retraso, ese día seguro llegaríamos tarde.
- Adiós, Alex - Gritó Will desde la puerta, caminé hacia el salón para encontrarme con Alex. No la dejaría sola con Will. Aunque me había prometido que no haría nada, Will es Will - ¡Adiós, tutor! - Dijo, al verme, con una sonrisa burlona.
Alex volteó con su rostro desconcertado y se exaltó al verme frente a ella
Su hermoso rostro tenía un leve color rojo alrededor de su pequeña nariz y en sus mejillas, bajo sus lindos ojos verde oliva. Había estado llorando.
<<¿Lo ves, chucho tonto? Sabía que estaba triste… Y tu diciendo que sin loba no hay conexión…>> le dije a Raven
<<Eso no es conexión, estúpido humano. Cualquiera se habría dado cuenta… todo lo que ha pasado, debe ser difícil para ella>>
Percibí los ojos de mi padre sobre nosotros, no levanté la mirada, pero nos estaba observando desde lo alto de la escalera principal.
- Ya vas tarde a tu primer día - le dije, serio. Debía tratarla como a un soldado más que entrena conmigo.
- Buenos días… - Su dulce voz me envolvió. Caminó a la cocina - Lo siento, no conocía el horario… y no tengo despertador… No volverá a pasar - Su voz era como caminar por la nieve fresca con mis patas de lobo, tan dulce, suave y acogedora. Como el cantar de mil golondrinas.
Tomó las tostadas que había dejado en la mesa y las preparó rápidamente con mermelada.
<<Muy bien… la estamos alimentando. Esto debe sumar puntos a nuestro favor>> dijo Raven
<<Ni siquiera sabe que fuimos nosotros, chucho tonto>>
- Esa no es una excusa. Ahora, apúrate - dije, firme.
<<No seas tan duro con ella>> dijo Raven
<<No olvides que mi padre observa>>
- Ay! Está bien… no tienes que llevarme si no quieres
- Ya no hables más y sube al coche.
Se sentó en el asiento del copiloto, rodeé el carro y me subí. El ambiente estaba envuelto en su aroma a nardos y jazmín.
<<La dejaría colgada del espejo retrovisor para oler su esencia todo el día… en vez de ese asqueroso pino artificial que pones en el carro…>> dijo Raven
<<Estás demente…>>
<<Al menos consigue un mechón de su hermoso cabello de fuego, será el nuevo aroma que llevaremos en el carro>>
- Te unirás al grupo de Élite los días lunes, miércoles y viernes - Le dije
- De acuerdo - dijo, sin mirarme
<<Es muy poco… debemos estar más tiempo con ella. Como por ejemplo, cada segundo de nuestra existencia>> dijo el chucho tonto.
- Y los martes, jueves y fines de semana, tendrás entrenamiento solo conmigo.
<<¡Eso, perfecta estrategia… la tendremos para nosotros… para nuestras luchas cuerpo a cuerpo…>> comentó Raven
- ¡¿Qué?! - Grité y lo miré - ¿Por qué?
- Porque soy tu tutor y porque el Rey Alfa me ha encomendado esa misión.
<<¡Eso! Muestrale que eres el Alfa…>> Bufé en silencio ante las estupideces que decía Raven en mi cabeza.
- El entrenamiento inicia hoy …
<<Está molesta… debes decir algo para que se suavice… no demasiado obvio, pero sutil>> dijo Raven
- Quiero saber si sirves para algo y si no me equivoqué contigo.
<<¡¿Qué?! ¡Que no oyes lo que te digo, humano idiota! ¡Dije suavizarla, no enojarla!
- Si eso es lo que piensas de mí, dime, ¿por qué te ofreciste a entrenarme en primer lugar? - me increpó
<<Está hablando de Will… Entonces quería que mi hermano fuese su tutor>> Me molesté
- Ah, ¿entonces querías que el niño bonito Will fuera tu tutor?
- ¿Desde cuándo los entrenamientos tratan de eso? ¿Crees que, con lo que me ha pasado últimamente, podría estar interesada en cualquier lobo que pueda cruzarse por mi camino?
- Con las lobas nunca se sabe… - Imité la voz de una loba tonta - Will es tan atento… Will me llevó de compras… Will es el mejor de todos los machos… Wil, Will, Will…
- ¿De verdad me crees así de tonta?… viajé tres días enteros para llegar hasta aquí, ¿tu crees que lo hice para encontrar un nuevo macho? Ya tengo suficiente con un rechazo, no estoy interesada en encontrar una nueva pareja y mucho menos involucrarme con otro Alfa.
Apreté mis manos en el manubrio.
<<¡Eres un humano idiota! Ahora no querrá nada con nosotros.>> gritó Raven en mi interior.
<<Desde el principio no ha querido nada con nosotros, pulgoso>>
<<¿No vas a decirle nada más?>>
<<¿No te das cuenta que con cada palabra, todo se va al carajo?>>
<<Eso es porque eres un idiota, si me dieras el control a mi y yo pudiese hablarle, ya estaríamos haciendo cachorros>>
<<Eres asqueroso>>
Permanecimos en silencio hasta llegar a los estacionamientos de la universidad. De vez en cuando la miraba furtivamente; ella permaneció mirando por la ventana, abrazándose a ella misma, al principio era por enojo, pero logré ver que su blanca piel se veía más pálida y que el delicado vello de sus brazos estaba erizado ¿Por qué había salido de la casa tan desabrigada?
<<Eres un humano estúpido en verdad>> dijo Raven <<¿No recuerdas la última vez que fuiste a Blackmoon? El clima allá es casi tropical… Nuestra reina no debe tener un solo abrigo>>
<<¿Y qué hacemos?>>
<<No hagas nada, estúpido… después de todo, dices que a Will le gusta llevar de compras a las chicas>> dijo, irónico, Raven.
Llegamos a la universidad. Antes guardé la tarjeta especial para el estacionamiento en la guantera del carro.
<<Muy conveniente…>> murmuró Raven
- Debo tomar la tarjeta de ingreso - Me excusé, soltando mi cinturón de seguridad.
Ella permaneció inmóvil, con sus brazos cruzados, mirando hacia las instalaciones. Me acerqué suavemente, para abrir el cajón de la guantera e inhalé suavemente para sentir su aroma, sin que ella se diera cuenta. No quería que pensara que yo era un pervertido. Aunque en ese punto, allí tan cerca de ella, con su rostro tan cerca, sus labios tan cerca, su respiración que provocaba que su pecho subiera y bajara a pocos centímetros de mi mentón, bien podría haber estado babeando en su regazo, pensando en lo que podría hacerle y sí, ella podría haber creído que yo era un pervertido. Y sinceramente, las ideas que emitía Raven en mi mente no ayudaban a controlar mi impulso de mover mi mano, desde la guantera a su cintura.
Moví la mano sin rumbo dentro de la guantera “buscando” una tarjeta que ya estaba en mi mano desde el primer segundo. Observé el movimiento de su garganta tragando saliva.
<<Generamos algo en ella>> Dijo Raven, seguro
<<Solo está incómoda… no es un sentimiento que ayude a un acercamiento>>
<<Está incómoda… ¿O nerviosa?>>
- Aquí está - dije levantando la tarjeta
Rocé la piel desnuda de su brazo y sentí cosquillas en todo el cuerpo. Mis entrenamientos con ella serían muy difíciles, intentando disimular que me afecta estar cerca de ella.
<<Nuestra reina está muy fría… tienes que hacer algo, humano desconsiderado>>
Toqué el lector y moví el carro hasta mi espacio reservado. Bajé del carro, observé en el asiento trasero, no tenía nada que pudiera usar Alex. Fui hasta ella, me saqué la chaqueta y se la entregué.
- Si te enfermas, no es una excusa para faltar a los entrenamientos. Abrígate.
Me miró sorprendida con sus enormes ojos de bosque. Esa. Esa era la mirada que quería conservar para todo el día en mi cabeza. Entonces me giré y me fui de allí, antes de volver a meter la pata.
Camino a la universidad, sonreí como un estúpido. Gracias diosa de la Luna. Ese sería un gran día.







