37. CIEN VUELTAS

ALEX

Para deshacerme de mi frustración, los martes y jueves empezaron a ser días de entrenamiento personal. El no tener a Ryan a mi lado no podía ser un impedimento para mejorar en mi nivel de combate. Y por supuesto, no me iba a quedar tan solo con el escaso entrenamiento que estaba teniendo en Elite.

Me ayudaba a despejarme y a no pensar todo el tiempo que pasaban los días y no tenía noticias de Ryan. 

De vez en cuando veía a Madison con chupetones en el cuello y me volvía loca pensar en Ryan y Madison juntos. Sabía que esa licántropa desquiciada sería capaz de cualquier cosa con tal que todos creyeran que ella y el príncipe estaban juntos; pero no sabía hasta qué punto podría llegar su locura y hasta qué punto debía confiar en que Ryan no era el responsable de todas esas muestras de pasión en el cuello de la loba.

Día de entrenamiento en Elite: El momento de cambiarme e ir a los entrenamientos ya me ponía de mal humor.

Tomé mi lugar en las filas y esperé a escuchar la palabrería de Beta Max.

… Les alegrará saber que el Príncipe Alfa Ryan está recuperado casi por completo y pronto volverá a sus funciones como entrenador de este nivel - dijo Beta Max entre todo su inútil discurso. Agradecí a la diosa de la Luna, en parte porque extrañaba ver a Ryan y en parte, porque estaba cansada de hacer “gimnasia” para lobeznos - … Ahora, todos en posición. Iniciaremos combate defensivo. Todos los guerreros busquen una pareja. Uno será el atacante y el otro debe esquivar sus maniobras - Me iba a acercar a mis compañeros, cuando escuché la voz de Beta Ryan - Pequeña, tú darás cien vueltas al campo, trabajarás en tu resistencia. 

¡¿Cien vueltas?! En mi primer día de entrenamiento Ryan me hizo correr cuatrocientas vueltas. Lo miré con enfado, apreté la botella de agua en mis manos y la arrojé a la arena del campo con toda mi fuerza. Por supuesto, esta explotó en mil pedazos. Beta Max me observó impávido. 

Corrí con todas mis fuerzas para sentir que al menos ese esfuerzo rindiera algún fruto.

Cuando terminé mis vueltas, corrí hasta donde estaba Beta Max, aún no habían terminado los entrenamientos de los demás Elites, tal vez me permitiría tomar uno de los lugares. Simplemente me miró y dijo.

Es todo por hoy para ti, pequeña. Muy buen trabajo.

Me hirvió la sangre. Tomé otra botella de aguas de la repisa de suministros y salí del campo. 

¡Alex! - escuché una voz molesta que se cruzó en mi camino. No me volteé a verla.

¡Vete al cuerno, Madison! 

Corrí hacia el bosque. Necesitaba liberarme de toda la tensión o arremetería pronto contra alguien. Dejé la botella de agua sobre la rama de un árbol y empecé a correr hasta cansarme. Golpeé el tronco de algunos árboles y entrené mi desplazamiento. Golpeé hasta que me sangraron los nudillos. Me sentía frustraba y con mis manos atadas: No podía ir en contra de las órdenes del Beta de la manada. Estaba furiosa de que me viera como una loba débil y que subestimara mi habilidad para defenderme y luchar. Mi pie tropezó con una rama y caí. Fue cuando noté que estaba oscureciendo y ya estaba muy cansada. 

Caminé de vuelta a buscar la botella de agua que estaba en el suelo. Estaba sedienta y bebí un gran sorbo. Noté que tenía un sabor extraño. La miré, era la misma botella que había tomado de la repisa, estaba sellada. ¿Alguien había tomado o adulterado el agua? 

Analicé la situación: La botella de agua había quedado sobre el árbol cuando la dejé por primera vez, pero cuando regresé estaba sobre el suelo.

Empecé a sentir un calor que subía desde mi vientre con fuerza. Dolía y hervía mi sangre.

M***a

Estaba entrando en celo.

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