Mundo ficciónIniciar sesiónOliver y Lía posan ante las cámaras como la pareja ideal: bellos, millonarios, adorados por el público. La imagen viva del amor perfecto. Pero cuando se apagan las luces y los flashes dejan de parpadear, un pasado silenciado comienza a abrirse paso… y no viene solo. La vida de Lía dio un vuelco inesperado el día que conoció a Oliver Foster, sin saber que aquel joven en apuros, al que ofreció ayuda desinteresada, era nada menos que el heredero del imperio Foster: magnate e hijo de un poderoso senador. Lo que comenzó como un acto de compasión, pronto se transformó en una historia de amor tan apasionada como improbable. Ella, una chica común de clase media. Él, un hombre marcado por el poder y los escándalos. Eran polos opuestos, dos realidades que jamás debieron cruzarse… y sin embargo, lo hicieron. Ahora, en la cúspide de su carrera y con la boda más esperada del año en puertas, Oliver es el centro de todas las miradas. Y Lía, obligada a convertirse en la prometida perfecta, empieza a notar fisuras en su mundo dorado. Una de ellas tiene nombre: Erika, la exnovia de Oliver, ha regresado. Y no lo ha hecho con las manos vacías. Erika viene dispuesta a recuperar lo que cree que le pertenece y trae consigo secretos que podrían hacerlo todo estallar. Lía siente que el suelo tiembla bajo sus pies. El pasado, que tanto le costó enterrar, amenaza con mancharlo todo: su presente, su futuro, su historia de amor. Pero esta vez no está dispuesta a rendirse. Hará lo que sea para defender su lugar al lado de Oliver… aun si eso significa enfrentarse a verdades que podrían destruirlos a ambos.
Leer másOliver estaba hecho bolita alrededor de Lía, más cariñoso de lo normal. Ella leía el artículo que publicaron de él, arrugaba la cara por la rabia que le producía leer tantas mentiras. Y ese artículo produjo que se crearan más noticias falsas de Oliver, generando que supuestos influencers publicaran videos dando su opinión al respecto, provocando que la bola de nieve no hiciera más que crecer.Ya le había informado a Julieta qué era lo que estaba pasando y quiso llamar a Oliver, pero le aconsejó que no lo hiciera, pues el joven se veía bastante afectado al respecto.“Lo mejor es que hagamos el viaje a la playa y se olvide de todo por ahora” le escribió a su cuñada.Lía le envió todos los videos y artículos a su hermana. Tener una abogada en esos momentos era lo mejor que podía sucederles, ella sabr
Lía sintió como si se estuviera despidiendo.—¡No la esperes despierto! —gritó Julieta y volvió a carcajear.Lía la volteó a ver y le hizo señas con una mano para que hiciera silencio. Julieta borró su sonrisa de golpe, notando el miedo en el rostro de Lía.—Te amo —dijo Oliver de repente—. Diviértete, te lo mereces.Lía tragó saliva.—Yo también te amo —contestó y un nudo se empezó a formar en su garganta—. Oliver… ¿pasa algo? Sabes que siempre puedes contar conmigo, siempre.—Estoy bien, diviértete —se limitó a decir.Y colgó.El miedo llenó el pecho de Lía. Aquel horrible presentimiento generó que sus manos comenzaran a temblar.—¿Qué sucede? —inquirió Julieta.
—Creo que lo que me gusta de un hombre es que sea inteligente —explicó Julieta.—Eso es diferente, hay hombres guapos que son muy inteligentes.—Me encanta un hombre que me enseñe cosas, que no sea superficial —siguió diciendo la chica—. Quiero admirarlo por su inteligencia y capacidad para resolver problemas. Que me haga sentir segura, de que por más complicada que pueda estar una situación, él me va a ayudar, me tomará de la mano y me trasmitirá esa seguridad. —Soltó un largo suspiro—. Ese sería mi tipo de hombre ideal.Lía sonrió con toda la cara.—Qué bonito, espero que puedas encontrarlo.—¿Crees que ese tipo de hombre ideal existe?—Claro que sí, tu hermano me parece que es muy parecido a lo que describes, siempre resuelve cuando tenemos un problema.—Hab
Lía dejó de dibujar y volteó a verla. Erika hacía sonar como que el senador Foster era un hombre sencillo, humilde, que apoyaba a sus hijos en todo y no los presionaba. Ahora se preguntaba qué sucedió en realidad para que un hombre tan bueno arrojara a su hijo a la calle.—Pero mira como es la vida, cuando Erika lo vio sin dinero, no titubeó en dejarlo —siguió comentando Julieta—. Creo que todo esto le ayudó a Oliver a abrir los ojos y por eso su cambio tan radical. Ahora se ha vuelto más maduro, creería yo. ¿Puedes creer que pensó en comer de la basura? Me lo dijo hace poco, que tenía tanta hambre que al ver a una persona de la calle rebuscar en la basura, pensó en hacer lo mismo. Supongo que si llegas a esos extremos, ya no te importa tanto lo que tienes o la imagen que aparentas ante la sociedad.—Vaya… —Lía estaba sin
Último capítulo