Mundo ficciónIniciar sesiónRoberto respingó las cejas.
—Lo dudo mucho, Arnaldo es un muchacho noble, humilde.
—Pero las personas por más buenas que sean tienen un límite —comentó Oliver con tristeza.
Roberto arrugó el entrecejo, era evidente su desconcierto con la situación.
—Bueno… de igual forma, lo más justo es que usted le dé la cara y acepte sus errores —aconsejó.
Oliver volvi&oacu







