Mundo ficciónIniciar sesiónBrad Smith, billonario, CEO de una empresa de Transporte Internacional, pero mafioso, resultó gravemente herido, al pasear solo, de noche por la playa, en pleno inicio de año nuevo. Una mujer joven inmigrante, que huía de la policía fronteriza, tropezó con su cuerpo herido, lo utilizó, lo llevó a su refugio y le salvó la vida. Jennifer Robert, enfermera, de veinte años, se convirtió para él, en su hada madrina. Ella, le hizo recordar a su mamá fallecida. Cuando Brad se recuperó totalmente de la herida, comprendió que se había enamorado de su hada y salvadora, a primera vista y no quería separarse de esta. Para mantener a Jenny a su lado, le propuso celebrar un contrato matrimonial por dos años. Durante este tiempo, ella obtendrá la nacionalidad de su país y él a cambio, recibirá su compañía a todos los eventos sociales, mientras, la conquista. Posteriormente, él descubrió que era la hija de su mayor enemigo, por lo que quiso vengarse de este y cambió radicalmente con ella. Un tiempo después, se enteró que Jennifer no era la hija biológica de aquel y quiso recuperar lo perdido. No obstante, este descubrimiento llegó demasiado tarde, porque ella había huido de su lado, al conocer el lado cruel de él, así como sus vínculos con las mafias. Aparte que llevaba en su vientre a los gemelos de Brad...
Leer másEn el cruceroEl Narrador: Unos minutos después, bajaron al puerto y se dirigieron a la Vallée Village, la cual forma parte de The Bicester Village Shopping Collection, en el cual visitaron las tiendas grandes de Armani, Paul Smith y Gucci, en donde Sofía como Mía, decidieron hacer sus compras.Finalmente, Brad los invitó a comer al L’Astrance, uno de los mejores restaurantes del mundo. Después, volvieron todos de nuevo al puerto, para subir al crucero, el cual zarpará en pocas horas, para celebrar el cumpleaños, en alta mar.Esa noche, fue inolvidable para Mía, sus padres, hermanos, abuela, tíos y resto de la familia. Sus amigos, disfrutaron al máximo de éste crucero de lujo, reservado exclusivamente para la élite de cualquier parte del mundo.Brad y Jenny, se sentían orgullosos de la belleza de su hija, había heredado gran parte de los genes físicos de su padre, como los del porte y cuerpo de su madre. Era una autentica princesa, como ella misma se llamaba: la princesa de papá.En
El Narrador:Al comenzar a caer la noche, Jenny con la bebé se encerró en la habitación, para descansar. Por su parte, Brad junto a María José se encargó de los gemelos, sobre todo que comieran y se acostaran temprano.Charlie y Brad, quedaron en la sala de estar íntimo conversando sobre sus nuevos negocios, con su amigo Quinn. Ellos, estaban asombrados del éxito que estaba teniendo. Asimismo, Tifú en la administración del transporte acuático de diversión.Los dos habían restablecido sus vidas, junto a su familia, la cual habían abandonado por sus problemas con la justicia. El Doctor Quinn, a pesar de los años que poseía, encontró la felicidad junto a una de sus antiguas colegas.Para Charlie, no hubo problema seguir en su cargo como asistente de Brad. Puesto que para este, lo más importante era la felicidad de su hermana y su sobrino, Emanuel. En vista de esto, ellos se mudaron a una preciosa y amplia casa muy cerca de la mansión.De esta manera, la familia permaneció más unida que n
Una semana despuésJennifer:Después de la boda de Emma y Charlie, mi madre preparó su viaje de retorno a Veracruz, junto a mis hermanos. Para ella, fue un respiro y una enorme tranquilidad, sentirse libre sin que nadie la persiga o la presione, porque incluso llegó a temer por su vida.—¿Cómo te has sentido hija? —me consultó mi madre.—¡Muy bien mamá! Me siento tranquila, en paz, especialmente amada y protegida por Brad. A pesar de tener tanta riqueza, tanto él como yo amamos esta vida sencilla en la casa, disfrutando de nuestros hijos.—¡Me alegro hija! Te lo mereces, si alguien sufrió y vivió las malas acciones de Robert, fuiste tú. No te imaginas, como me ha costado perdonarme por ese daño que te hice —confesó su madre, con lágrimas en los ojos.—¡No mamá, ya no te culpes de nada! Tú también, fuiste víctima del delincuente ese —comentó Jenny.»Esa fue una etapa de nuestra vida que ya está superada, ahora disfrutemos las bendiciones que nuestro Dios ha conseguido para nosotros —so
El Narrador:Brad, en el baño con Jenny, le hizo tomarse dos calmantes para el dolor y el malestar en general. Ella accedió y le solicitó buscar la pastilla del día siguiente, porque no estaba protegida. En vista, que no tenía relaciones, no se cuidaba.—¡Tampoco ahora, mi amor! Voy para los cuarenta años y deseo tener, como mínimo, un hijo más. Quiero disfrutar y vivir esa etapa contigo, la cual me perdí con mis gemelos, por mi estupidez, ¿si estás de acuerdo? —preguntó él, más meloso que nunca.—¡Je, je, je! ¿A quién salen tus hijos? Así se ponen, cuando quieren conseguir algo de mí —replicó ella, colgándose nuevamente de su cuello, después que este le bañó como a una bebé y ella le agradeció con un beso, en la mejilla.—¿Te duele aún? —interrogó Brad, haciendo un puchero.—Sí —respondió ella, haciendo otro puchero— Me va a costar mucho caminar derecho y con las piernas cerradas. Me diste con todo —afirmó ella sonriendo.—¡¡Disculpa, amor!! —lamentó él.»¡Tranquila! Haremos un picni
Brad:Una vez que los niños se durmieron, al entrar los dos a nuestra habitación, tomé bruscamente a Jenny. Recordé lo que ella en una oportunidad me dijo: «hazme el amor, como a ti te gusta, que a mí me fascina como me haces el amor».Así que obviando, la delicadeza y ternura, la pegué suavemente contra la puerta, sosteniendo a Jenny con las manos arribas. Metí mi rodilla, entre las dos piernas de ella, para separar y mantener a esta con las piernas abiertas, mientras me apoderaba de sus labios.—¿Te gusta? —pregunté, con una voz ronca y grave, con lo que hice despertar y estremecer su cuerpo, desde la cabeza hasta los dedos de los pies.—¡Sí, definitivamente! —me contestó ella, respondiendo totalmente a mis besos y acercando su cuerpo, al mío.Luego, manteniendo esta posición, recorrí con mi boca y mi lengua, el rostro de ella. Empecé por sus labios, mandíbula, orejas, en las cuales susurré mis sentimientos. Después, bajé por el cuello, la V del escote de su vestido y me apoderé de
En Columbia, cinco días despuésBrad:Estando en mi habitación solo, porque Jenny había salido a recorrer la mansión con los niños, hice una llamada.—¿Muerto, eres tú? —pregunté ansioso.—¡Si jefe soy yo! ¡Diga! —respondió él intranquilo.Esto, es algo inusual en él, de repente porque cree que esta será su última carta, para volver al mundo real y dejar esa cueva. Lugar, en donde ha enterrado su vida en los últimos diez años. Gracias a esto, está a punto de cumplir su sueño.—¡Tifú será tu mano derecha! En los dos, está la confianza y la certeza de que todo saldrá bien. En una hora te reunirás con él, en el lugar donde siempre nos reunimos —afirmé.»El representante de la Policía Internacional ya está sobre aviso y se verá contigo dos horas después. Yo te llamo y te aviso en qué lugar —comuniqué preocupado, porque será la primera vez que en una de mis operaciones no está Charlie supervisando. —¡Jefe! ¡Pero, cuando me vea el funcionario, me reconocerá! —argumentó el Muerto.—¡Él, ser
Último capítulo