Mundo ficciónIniciar sesión- ¿Aslin Ventura aceptas al señor Alexander Líbano como tu esposo? - ¡ Acepto !. Decía encantada sin saber que aquellas palabras sellarían mi destino , lo que creí que sería el comienzo de un maravilloso cuento de hadas resultó ser lo contrario un terrible infierno en el que me quemaría poco a poco. Aslin Ventura es una joven hermosa de 21 años , quien desde su infancia ha sido educada para ser la esposa del cruel , frío y calculador Alexander Líbano un magnate multimillonario, Aslin desde siempre ha estado enamorada de Alexander pero que sucederá una vez Aslin se entere que en el corazón de Alexander hay otra mujer quien para su desgracia se trata de su propia hermana , haciendo este descubrimiento de la vida de Aslin un total infierno. ¿Podrá Aslin encontrar un rayo de luz en este mundo implacable?
Leer másPOV: Cecilia HernándezApenas podía procesar todo lo que estaba sucediendo.Los disparos.La persecución.Rayner.Todo había ocurrido demasiado rápido… tan rápido que mi mente aún trataba de ordenar los acontecimientos.Pero nada de eso me aterraba tanto como lo que estaba pasando ahora mismo.Liam.Su peso descansaba contra mí mientras intentaba mantenerlo incorporado en el asiento del vehículo. Su respiración era irregular, demasiado pesada, y su piel… estaba fría.Demasiado fría.Mi corazón latía con fuerza contra mi pecho, un latido desesperado que parecía resonar en mis oídos mientras lo sostenía.No podía desmayarse.No ahora.No después de todo lo que acababa de pasar.—¡Señora, debemos llevar al señor al hospital! —escuché la voz de Fabián desde el asiento delantero, cargada de alarma—. ¡No tenemos otra opción!Mis dedos se tensaron alrededor del brazo de Liam.Hospital.La sola palabra hizo que un escalofrío recorriera mi espalda.Negué de inmediato.—No… —murmuré primero, an
POV: Liam AzacelEl convoy avanzaba por las calles nocturnas de Lisboa con una precisión silenciosa.Tres vehículos negros se abrían paso entre el tráfico mientras las luces de la ciudad se reflejaban sobre el vidrio oscuro de las ventanas. Dentro del auto principal, el ambiente era tenso… demasiado tenso.Cecilia estaba sentada a mi lado.Podía sentir su presencia incluso sin mirarla.Aun así, ella se mantenía completamente rígida, con la mirada fija en la ventana, como si observar las luces que pasaban frente a nosotros fuera mucho más interesante que dirigir una sola palabra en mi dirección.Su silencio era deliberado.Un castigo.Y aun así… no podía apartar los ojos de ella.Habían pasado apenas unas horas desde que la encontré en ese club, sirviendo bebidas como si fuera una simple camarera. La imagen todavía me irritaba.Cecilia Hernández no pertenecía a ese lugar.Nunca lo había hecho.Apoyé ligeramente el codo contra la puerta del auto mientras la observaba de reojo.Su mandíb
POV: Cecilia HernándezEl silencio en la sala VIP se volvió pesado.Nadie hablaba.Nadie se movía.Todos parecían percibir que algo extraño estaba ocurriendo.Yo seguía de pie junto a Zara, con la botella aún en las manos, sintiendo cómo mi corazón golpeaba con fuerza dentro de mi pecho.Liam, en cambio, estaba completamente relajado.Sentado en el centro del gran sofá, con una pierna cruzada sobre la otra, como si aquel lugar le perteneciera.Sus ojos oscuros se clavaron en mí con una calma inquietante.Me observó durante unos largos segundos.Como si estuviera disfrutando el momento.Como si hubiera estado esperando exactamente esto.Entonces, finalmente habló.—En verdad creíste que podrías escapar de mí…Su voz fue baja, tranquila… pero cargada de una amenaza que solo yo parecía entender.Un escalofrío me recorrió la espalda.Rebeca frunció el ceño al escuchar aquellas palabras. Su mirada pasó de Liam hacia mí, claramente confundida.—¿Se conocen? —preguntó, sin poder ocultar su d
POV: Cecilia HernándezRebeca me guio por un pasillo elegante hasta llegar a unos camerinos amplios. Apenas entré, noté que no estaba sola. Varias chicas se encontraban frente a los espejos, peinándose, maquillándose y ajustando sus atuendos.Sus ropas eran llamativas, demasiado cortas y ajustadas, acompañadas de joyas brillantes que captaban la luz de las lámparas. Todo en ellas transmitía glamour… y provocación.Aquello me hizo comprender algo de inmediato.Este no era un lugar cualquiera.Aquí no venía cualquier persona.Los hombres que cruzaban esas puertas eran peces gordos… hombres con bolsillos llenos de billetes verdes y acostumbrados a conseguir todo lo que querían.—Zara —llamó Rebeca.Una chica bonita de cabello corto levantó la mirada desde uno de los espejos y caminó hacia nosotras con paso seguro.—Ella es Cecilia —continuó Rebeca, señalándome—. Desde ahora trabajará con nosotros. Enséñale todo y asegúrate de que se ponga el uniforme.Zara me observó de arriba abajo con





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