Demasiado tarde, Sr. Castelli: Mi exesposa es una billonaria
Durante tres años, Elena fue la esposa sumisa perfecta para Marcos Castelli. Soportó frialdad y desprecio, siendo tratada como una simple sirvienta en su propio hogar. Todo cambió en su tercer aniversario, cuando Marcos le lanzó los papeles del divorcio para casarse con una mujer de "su clase" que supuestamente esperaba un hijo suyo.
Sin derramar una sola lágrima, Elena firmó y se marchó. Lo que Marcos no sabía era que ella no era una huérfana pobre, sino la heredera oculta del poderoso imperio Lombardi, una identidad que guardó bajo llave para probar su amor.
Al día siguiente, Marcos acudió a una reunión vital para salvar su empresa de la ruina. La sorpresa fue devastadora: Elena ya no vestía ropa vieja, sino alta costura radiante. Ella era la nueva jefa del conglomerado que ahora decidiría su futuro.
Para consolidar su poder y asegurar su protección, Elena acepta un matrimonio por contrato con Damián Valente, el hombre más rico y sexy de la ciudad. Mientras Marcos se hunde en los celos y la miseria, Damián la reclama ante el mundo con posesividad: "Demasiado tarde, Sr. Castelli. Esta reina ya tiene dueño".