Protocolo Lázaro: Reclamada por mi asesino Alfa
"Te amo", fue lo último que le dije antes de que él me rompiera las costillas y me hundiera una daga de plata en el corazón.
Elena Vance era la mediadora. Creía que su amor por el implacable Alcalde Julián Vane podía detener la guerra entre los Sintéticos y los rebeldes Colmillos de Hierro. Pero Julián la usó. En la Plaza de la Concordia, rodeada de un silencio sepulcral, él le reveló la verdad: ella solo era una herramienta para localizar a los rebeldes. Sin dudarlo, la ejecutó con la violencia de un verdugo, ignorando las súplicas de la mujer que le entregó su alma.
Pero algo se rompió en Julián al ver el cuerpo inerte de Elena. Un arrepentimiento tardío y oscuro lo llevó a activar el Protocolo Lázaro, un secreto de estado que rebobina el tiempo a cambio de un sacrificio incalculable.
El mundo regresó al "Día de la Inyección", pero el tiempo dejó cicatrices.
Ahora, Elena ha despertado con el recuerdo vívido del acero atravesando sus pulmones. Ella lo odia con cada fibra de su ser, mientras Julián, quien no recuerda el asesinato pero se siente inexplicablemente atraído hacia ella, la reclama con una posesividad enfermiza. Él no sabe por qué siente que ella le pertenece, ni por qué su propia sangre le quema cuando la ve.