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Mis hermanos, ¡hasta nunca!

Mis hermanos, ¡hasta nunca!

Mi hermanastra me calumnió diciéndole a todo el mundo que yo causé su alergia, así que mis tres hermanos me metieron en un sótano estrecho y sin ventilación bloqueando la salida. Forcejeé para salir, suplicándoles que me dejaran salir. Mi hermano mayor, un destacado empresario, antes de irse, me reprendió con mucha frialdad: —No solo has acosado a Leticia, sino que también, sabiendo que es alérgica a los mariscos, ¡la obligaste a comerlos! ¿Querías hacerle daño? ¡Quédate aquí y reflexiona sobre tus acciones! Mi segundo hermano, que se convirtió en un artista musical consagrado, y mi tercer hermano, un talentoso pintor, también respondieron a las patadas: —¡Eres tan malvada! Aún así, buscas excusas para hacerte la víctima. ¡Que el encierro te haga reflexionar! Después de regañarme, llevaron apresuradamente a mi hermanastra temblorosa al hospital. El oxígeno se consumía poco a poco, y cada vez me costaba más respirar; al final, me ahogué ahí dentro. Tres días después, cuando mis hermanos regresaron del hospital con su hermanastra, apenas recordaron mi existencia. Pero no sabían que ya había muerto por falta de oxígeno en el sótano.
Cuento corto · Romance
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Nos perdimos para encontrarnos

Nos perdimos para encontrarnos

Noel Silva estaba a punto de casarse con su primer amor. Raina Lara, que había estado a su lado durante siete años, no lloró ni hizo un escándalo. Incluso fue ella quien le organizó una boda por todo lo alto. El mismo día de la ceremonia, Raina también se vistió de novia. En una calle engalanada, las caravanas de boda se cruzaron. Al encontrarse, Noel alcanzó a escucharla decir con calma: —Que seas feliz. Él no lo soportó y corrió tras ella durante varias cuadras, hasta que la alcanzó. Con la voz quebrada por las lágrimas, le gritó: —Raina, eres mía. Pero en ese momento un hombre bajó del auto, la rodeó con los brazos y, mirándolo de frente, respondió: —Si ella es tuya, entonces, ¿yo de quién soy?
Romance
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Se Fue Con Otra, Ahora Soy Su Madre

Se Fue Con Otra, Ahora Soy Su Madre

Me eligieron para ser la prometida de Leonardo Garza, el heredero del Sindicato, la mafia más poderosa. Pero en una gala familiar, Leonardo fue el objeto del descarado interés de Carolina Sifuentes, la hija de un traficante de armas. Carolina no era como las demás aristócratas, tan apegadas a las reglas. Ella arrasaba las calles en un carro deportivo modificado, usaba un cuchillo de combate militar para cortar sus puros y bebía el whisky más fuerte, solo y sin hielo. Había en ella una rebeldía indomable, una energía que a Leonardo le resultaba imposible ignorar. Se quejó con la familia. —¿En serio creen que alguien como ella puede ser la Madre y manejar a toda la familia? Hablaba con un claro desdén hacia la impulsividad de la joven, pero no le quitaba los ojos de encima, siguiendo cada uno de sus gestos mientras ella levantaba su copa. Entonces, en el cumpleaños de Carolina, él anunció su intención de hacerla su amante. Ella se negó. —En mi familia, las mujeres somos esposas, nunca amantes. Y el hombre que se case conmigo me tiene que querer solo a mí. Leonardo vino a mí, con voz titubeante. —Elena, es solo una formalidad. Un título, nada más. Necesito que se lo cedas a Carolina, ¿sí? Por favor. Ella no entiende las reglas de la familia y está terca con que me case con ella. Solo es para calmarla por ahora. Después de la boda, tú seguirás manejando los asuntos de la familia. Todos aquí saben que tú eres la única a la que considero mi verdadera esposa. Mientras me probaba el vestido de novia, una cuenta de cristal afilada en el corsé se me clavó en el dedo. Una sola gota de sangre floreció sobre el satén blanco y puro. El vestido estaba arruinado, pero la boda seguía en pie. Si no podía ser la esposa del heredero, me convertiría en la mujer del Don.
Cuento corto · Mafia
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Ramé

Ramé

Mi nombre es Candice Felmithon, y después del fatídico accidente que cambió mi vida, pasar el verano en la casa de la tía Jenny resultaba poco alentador, hasta lo conocí, con su arrogancia y altanería puso mi mundo de cabeza. Si tan solo hubiera sabido que dolería... Mi nombre es Damon, y después de haber encontrado a mi chica tirándose a mi mejor amigo, el verano resultaba un infierno hasta que llegó aquella muñequita rubia, su inocencia y su pasado fueron los causantes de que iniciara aquel juego, en donde al final mi gran secreto terminaría por romperle el corazón. ¿Crees en los cuentos de hadas? Porque esta historia sin duda, no es uno de ellos. •Eres la lluvia que desata todas las tormentas que existen en mi corazón. •Y tú, el torbellino que arrasa con mis sentimientos. Grita, no olvides gritar mi nombre.
Romance
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La Suplente de la Princesa

La Suplente de la Princesa

"¡Tú no eres la princesa! ¿Quién eres?" Me sobresalté al oír a Tyler hablar con autoridad". "De qué está hablando, Majestad. En efecto, soy yo". Penélope miró a su padre en una silenciosa súplica de ayuda. "¡Tú no eres mi princesa!". Su tono de voz se volvió mortal. En el reino encantado de Thalassia, la joven huérfana Kayla se ve enredada en una trama sorprendente y emocionante. Enviada a un juicio con el rey a la edad de diez años, Kayla descubre que su apariencia es asombrosamente idéntica a la de la princesa Penélope. En lugar de condenarla, el rey tiene una idea insólita: contratar a Kayla como sombra de su hija real. Así, a la edad de 10 años, Kayla se inicia en un intenso entrenamiento para convertirse en la imagen perfecta de la princesa. Tiene que aprender cada detalle de la vida de Penélope, desde sus gustos y temores hasta sus pensamientos más íntimos. Ahora, a los 21 años, Kayla se ha convertido en la perfecta sustituta de la princesa, sabiendo actuar, hablar y comportarse como ella en cualquier situación. El destino depara sorpresas a ambas, ya que la princesa Penélope es considerada una posible novia para el misterioso príncipe Tyler, conocido por su frialdad y retraimiento. Temiendo por la seguridad de su hija, el rey toma una arriesgada decisión y envía a Kayla a conocer al príncipe en su lugar. Al llegar al castillo de Tyler, Kayla se encuentra con un hombre diferente a todas las historias que había oído sobre él. A medida que pasa más tiempo junto al príncipe, descubre un corazón herido y solitario, lejos de la imagen cruel que la gente pintaba de él.
Romance
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El Nacimiento Que Derrumbó al Jefe

El Nacimiento Que Derrumbó al Jefe

Con nueve meses de embarazo, estaba en la recta final. Mi cuerpo, pesado por un bebé que podía nacer en cualquier momento. Pero mi esposo, Vito Falcone, el subjefe de la familia, me había encerrado. Me tenía prisionera en un cuarto médico subterráneo y estéril, y me inyectaba un inhibidor, para posponer el parto. Mientras yo gritaba de dolor, él me ordenó que lo soportara. Porque se esperaba que la viuda de su hermano, Scarlett, entrara en labor de parto al mismo tiempo. Un juramento de sangre que había hecho con su difunto hermano dictaba que el primer hijo varón heredaría el lucrativo territorio de la Costa Oeste. —Esa herencia es para el hijo de Scarlett. Ahora que Daemon no está, ella se quedó sola y desamparada. Tú tienes mi amor, Alessia. Todo. Solo necesito que ella dé a luz primero. Después sigues tú. El fármaco era un tormento constante, una agonía sin fin. Le supliqué que me llevara a un hospital. Me sujetó por el cuello, obligándome a sostenerle la mirada. —¡Deja de actuar! Sé que no te pasa nada. Lo único que quieres es robarte la herencia. Con tal de ganarle a Scarlett, eres capaz de cualquier cosa. Tenía la cara pálida como la nieve. Mi cuerpo se sacudía en convulsiones mientras apenas lograba susurrar. —El bebé ya viene. No me importa la herencia. Solo te amo a ti, ¡y quiero que nuestro hijo nazca bien! Se burló. —Si en serio fueras tan inocente, si me quisieras un poco, no habrías obligado a Scarlett a firmar ese acuerdo para que su hijo renunciara a la herencia. No te preocupes. Volveré por ti cuando ella haya dado a luz. Después de todo, llevas a mi hijo en el vientre. Hizo guardia fuera de la sala de partos de Scarlett toda la noche. Solo se acordó de mí después de ver al recién nacido en brazos de ella. Finalmente, envió a su segundo al mando, Marco, para que me liberara. Pero cuando este llamó, su voz temblaba. —Jefe… la señora y el bebé… ya no están. En ese momento, Vito Falcone se derrumbó.
Cuento corto · Mafia
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Mi Esposo y su Primer Amor Tuvieron un Hijo

Mi Esposo y su Primer Amor Tuvieron un Hijo

En nuestro aniversario de bodas, la "amiguita" de mi esposo publicó una ecografía en redes sociales. Acompañó la imagen con un mensaje de agradecimiento a mi marido: “Gracias por darme un hijo, hombre maravilloso que me has cuidado durante diez años.” Me quedé helada y comenté: [¿Acaso eres la tercera en discordia?] Mi esposo Diego me llamó de inmediato, furioso. —¡No seas mal pensada! Solo le doné esperma para que pudiera ser madre soltera. —Además, Lucía quedó embarazada a la primera, mientras que tú lo has intentado tres veces sin éxito. ¡Tu vientre no sirve para nada! Hace tres días me dijo que iba al extranjero por negocios. No contestaba mis llamadas ni mensajes. Pensé que estaba ocupado, sin imaginar que acompañaba a otra mujer a sus revisiones prenatales. Media hora después, Lucía publicó una foto de una mesa llena de comida. “Cansada de la comida extranjera, Diego cocinó todos mis platos favoritos.” Miré la prueba de embarazo positiva que tenía en mis manos, sintiendo cómo mi alegría se congelaba. Ocho años de amor profundo, seis de matrimonio sometiéndome a sus caprichos. Esta vez, he decidido dejarlo ir definitivamente.
Cuento corto · Romance
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EL REY ALFA PSICÓPATA Y SU ESCLAVA DEL DON PROHIBIDO

EL REY ALFA PSICÓPATA Y SU ESCLAVA DEL DON PROHIBIDO

Azucena solo conocía el dolor, la humillación y las cadenas. Había sido la esclava del lobo más hermoso… y el más repulsivo. Milord hizo que su mundo se tiñera de sangre: destruyó su manada y la obligó a convertirse en su amante para que diera a luz a un cachorro que heredara el don que ella poseía. El don de la curación. Sin embargo, logró escapar, encontrando al Rey Alfa Askeladd: el demonio de ojos rojos, el Alfa más temido de los bosques. —¿Quién eres? —rugió él, mientras la observaba tras los barrotes de la celda. —Me llamo… Azucena —balbuceó ella. —¿Qué hace una loba medio muerta en mi reino, viniendo a ofrecerme su vida como si tuviera algún valor? —Mi manada… fue destruida. Por favor, acépteme dentro de su Clan. No quiero morir... Pero ¿cuál sería el precio? ¿Se convertiría en la esclava del demonio de ojos rojos? ¿O quizás en su amante? ¿Sería mejor o peor que haber sido amante de Milord? Ella debía elegir: aceptar los deseos del Rey Alfa… o morir. En un mundo de jerarquías salvajes, secretos y un don que podría cambiarlo todo, Azucena descubrirá que la verdadera prisión no siempre tiene barrotes, y que el corazón más oscuro puede convertirse en su único refugio.
Hombre lobo
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Mi pareja marcó a su madrastra

Mi pareja marcó a su madrastra

Máximo, mi compañero, no solo heredó el liderazgo de la manada, sino que también se quedó con su madrastra, Olivia. Cada vez que estaba con ella, acudía a mí a darme explicaciones: —Evelyn, no lo tomes a mal. No tenía otra opción. Eres la única mujer a la que amo de verdad. En cuanto Olivia quede embarazada y tenga al bebé, haré la ceremonia de unión contigo. Me explicó que era una condición impuesta por el Rey Alfa para poder heredar el título de Alfa de la Manada Fantasma. Durante ese año, Máximo pasó al menos trescientos días con Olivia. Cuando ella finalmente quedó embarazada, pensé que podría estar a su lado como su pareja. No obstante, ahí fue cuando comprendí la verdad: Máximo no solo le había entregado a Olivia su cuerpo, sino también su corazón. Al entender que no podía seguir esperando, me agaché, miré a mi hija de siete años y le pregunté: —Cariño, ¿quieres irte conmigo? —Sí, quiero estar contigo, mamá —me respondió. Máximo nunca entendió que yo jamás quise ser la Luna de esa manada, lo único que necesitaba era un amor de verdad, sin condiciones. Y, si no podía dármelo, entonces lo mejor sería irme.
Cuento corto · Hombres Lobo
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Alessandra

Alessandra

🧁<<{Alessandra}>>🧁Están locos, completamente locos.Izan: Eres nuestra, preciosa.Iker: En el momento en que cruzaste la puerta de la casa sellaste tu destino, bonita.Isaac: Siempre has sido nuestra, ángel, solo no te habías enterado.Están desquiciados, esto está mal, completamente mal.¿Por qué me hacen esto?¿Por qué me ponen esos apodos que hacen latir mi pequeño corazón?¿En serio pueden amarme?¡No! ¡Me niego a dejarles las cosas fáciles!...Que comience el juego.•••No se suponía que yo terminaría enamorada, y no de uno, sino de seis hombres dominantes y posesivos.
Romance
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