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TU... ME PERTENECES

TU... ME PERTENECES

Kasper Allangerd, piloto de carreras danés quien con veinticinco años ha logrado competir en los más grandes e importantes circuitos del Fórmula 1 logrando más de una vez llevarse la victoria. No obstante como todo hombre en la cúspide del éxito y fama, Kasper tiene la reputación haber llegado hasta ese puesto por medio de sus millonarios padres. Un rumor que siempre lo ha enfurecido pues sus padres nunca le han apoyado en su deseo por ser el mejor corredor. Su lujosa y extravagante vida es todo lo que tiene, el dinero no le hace falta. El egocentrismo de Kasper es tanto que consigue los patrocinadores que quiere con solo una sonrisa, siempre ha sido así lo que le llevado a otro tipo de rumores sobre el durmiendo con sus patrocinadores ya curiosamente son solo mujeres. No obstante un viaje a Italia para conocer a su nuevo patrocinador podría resultarle un desastroso encuentro que con el tiempo le hará arrepentirse, sobre todo cuando termina en la cama equivocada con la persona equivocada. Kasper Allangerd tiene todo, pero lo que él no sabía es que algo importante le falta en la vida. Amor... y quizás, pasión de la persona que menos esperaba.
LGBTQ+
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El Alfa se Arrepiente Después de Quitarme el Útero

El Alfa se Arrepiente Después de Quitarme el Útero

Sufrí un aborto espontáneo cuando protegí a mi compañero Bruno, Alfa de la Manada Tormenta, del ataque de un lobo solitario. Pero, accidentalmente, escuché a Bruno hablando con nuestro sanador de la manada: —Cuando cures a Luna, aprovecha para sacarle la matriz. Que no pueda tener más hijos nunca. Entonces una loba llevó a un niño de tres años al cuarto y Bruno alzó al pequeño con orgullo, diciéndole al sanador: —Prepárale el mejor entrenamiento y comida a mi hijo. Quiero que sea fuerte para que pueda heredar la Manada Tormenta. Reconocí a la mujer: Carmen, una Omega que se había unido a nuestra manada cuatro años atrás. El niño tenía los ojos de Bruno y la sonrisa de ella. Sin dudas, era su hijo. Escuché mientras Bruno le seguía diciendo al sanador con firmeza: —Y usa la mejor medicina que tenemos, la Flor de Luna, para curar a Luna. Que se recupere bien. No importa lo que cueste, yo pago todo. El sanador miró a Bruno sorprendido. Solo había una hierba Flor de Luna en toda la manada, por lo que costaría por lo menos diez millones de dólares. Mi corazón se estremeció. Nunca pensé que el hombre que decía amarme más que a su propia vida me traicionaría así. Pero, cuando rompí nuestro vínculo de compañeros para dejarles el camino libre a su historia de amor, el Alfa se volvió loco.
Cuento corto · Hombres Lobo
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Después De Que Mi Pareja Alfa Fingiera Ser Una Omega Durante 7 Años, Desaparecí

Después De Que Mi Pareja Alfa Fingiera Ser Una Omega Durante 7 Años, Desaparecí

Mi compañero Ethan era un omega sin lobo, sin trabajo estable que nos sostuviera. Vivíamos en la pobreza, pero yo creía que nuestro amor superaría cualquier dificultad. En el séptimo año, desde que me emparejé con él, el hambre nos obligó a rebuscar en los contenedores por la noche. Teo lo hacía en silencio y rápido. Encontró comida con destreza y me susurró alegre: —¡Mamá, este contenedor es de un restaurante Michelin! ¡La comida es fresca y rica! ¡Llevémosle algo a papá! Al día siguiente, me puse mi ropa más decente—ya descolorida de tanto lavarla— para postularme como limpiadora en ese restaurante. Si me contrataban, al menos podría llevarme las sobras antes de que cayeran al contenedor. Pero, al levantar la vista, vi a Ethan bajando de un auto de lujo, valorado en millones. Lo seguían, una mujer elegante y su hijo, ambos vestidos con ostentación. Reconocí a Mira, su amiga de la infancia. El dueño del restaurante me habló con un tono de disculpas: —Lo siento, señora Cheryl. El alfa Ethan ha reservado todo el local hoy para Mira. Hoy debo enfocarme en atenderlos... no puedo entrevistarla. Vuelva en otro momento, por favor. En ese instante, mi hijo y yo nos quedamos paralizados.
Cuento corto · Hombres Lobo
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¿Quieres mi corona? Bien, llévate la basura también

¿Quieres mi corona? Bien, llévate la basura también

Después de graduarme, pasé un año de prácticas con mi mentor, un sanador, en tierras neutrales: sin manadas, sin leyes y sin nadie que me protegiera. Mi hermano, el líder licántropo de todos los hombres lobo, casi pierde la cabeza. Le aterra que me enamore de algún renegado y forme impulsivamente un vínculo de compañeros imprudente. Por eso, me escoge personalmente un compañero elegido: Falcon Sterling, el Alfa de la manada más fuerte de Northmere. Es atractivo y peligroso, una figura legendaria. Mi hermano me ordena que vuelva a casa para la ceremonia de emparejamiento, así que no tengo más remedio que ir a buscar una corona de Luna. En la joyería, mi mirada se posa directamente en una corona de oro puro cubierta de diamantes. Justo cuando la tomo, una voz femenina aguda me interrumpe: —Me gusta la que tiene. Me la llevo. Pásamela. Antes de que pueda reaccionar, el dependiente me arrebata la corona de las manos, casi raspándome la piel. Me enderezo, obligándome a mantener la calma. —¿Has oído hablar de «primero en llegar, primero en ser atendido»? Yo la vi primero. ¿Así es como se hacen las cosas aquí? La loba se gira lentamente hacia mí, lanzándome una mirada larga y burlona. —Esta corona cuesta 300 mil dólares. ¿Segura que puedes permitírtelo, campesina? Crecí con el Alfa de la manada de Silvermoon, Falcon Sterling. Aquí, yo pongo las reglas. La miro fijamente, casi riendo. ¿No es gracioso? Resulta que Falcon es mi compañero elegido. Saco mi teléfono y presiono el botón de llamada. —Oye, Falcon. Tu adorable amor de la infancia acaba de robar la corona de Luna que se supone que debo usar para la ceremonia de emparejamiento. ¿Qué crees que debería hacer al respecto?
Cuento corto · Hombres Lobo
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Yo Fui el Trato que Él Sacrificó

Yo Fui el Trato que Él Sacrificó

Para el mundo, yo era la Señora Herrera, la reina intocable que gobernaba al lado del rey de la mafia de Ciudad Esperanza, Diego Herrera. Pero yo sabía que mi esposo nunca me había amado. Su corazón siempre había pertenecido a Valeria Santos, la esposa de su sobrino. Y, después de que ese sobrino murió convenientemente, Diego la llevó a nuestra mansión. —Solo quiero cuidar mejor de ella —había dicho. Y su versión de «cuidar» consistió en echar a un hombre de una fiesta por atreverse a coquetear con Valeria, para luego dejarla embarazada. Diego solía elogiarme en público como si fuera su esposa perfecta. Y lo era. De hecho, lo había ayudado a construir su imperio. Yo era quien sonreía y actuaba amablemente, la que hizo brillar su casino mientras él escondía a Valeria como si fuera algo sagrado. Debido a todos esos elogios, uno de sus enemigos puso sus ojos en mí y me secuestraron. Le enviaron un mensaje a Diego empapado en sangre y amenazas: «Retírate, abandona Ciudad Esperanza, o tu hermosa esposa morirá». Por supuesto, Diego eligió no retirarse. —Solo espera —me dijo por teléfono—. No te harán daño, Sofía. Eres su garantía. Aguanta hasta que Valeria dé a luz. Entonces, iré por ti. Estuve ocho meses encerrada en un agujero inmundo, hambrienta, golpeada, degradada, mientras el líder de la banda me violaba una y otra vez. Aun así, Diego nunca fue por mí. Finalmente, escapé cuando estaban todos borrachos. Volví a casa solo para encontrar a mis gemelos durmiendo en el cuarto de la servidumbre, comiendo sobras, mientras Diego estaba demasiado ocupado organizando una fiesta para su hija recién nacida. No lo enfrenté, simplemente empaqué las cosas de mis bebés y desaparecí.
Cuento corto · Mafia
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LA NOVIA FUGITIVA DEL CEO

LA NOVIA FUGITIVA DEL CEO

¿Puede una persona arrepentirse de los errores que cometió en el pasado en contra no solo de una persona, si no de tres, cambiando le la vida por completo incluyendo la de ella.? Luego de años de búsqueda Donatello encuentra a Kiara y a su hijo, convertida en una mujer empoderada empresaria. tratará de conquistar y enmendar el error cometido hace años atrás. Kiara tras desaparecer de los redares de Donatello, vive sumergida en el dolor del arrepentimiento y su superación emocional el cual le lleva años en recuperar, vive duda a día en su lucha constante trata de de renacer y vivir sin sentir culpa. Kiara y Donatello tendrán que enfrentar ni solo los fantasmas del pasado si no sus demonios internos para alcanzar la felicidad que les ha sido negada desde hace años .
Romance
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Lo di todo por él y me humilló... ¡Ahora brillo en el MIT!

Lo di todo por él y me humilló... ¡Ahora brillo en el MIT!

Un día antes del baile de graduación de la preparatoria, Ethan me llevó a la cama. Fue brusco y me lo pidió todo durante toda la noche. Aunque me dolía, por dentro rebosaba de dulzura. Llevaba diez años enamorada de Ethan en secreto y, al fin, mi sueño se volvía realidad. Me prometió que, al graduarnos, se casaría conmigo y que, cuando heredara la familia Luciano de manos de su padre, me convertiría en la mujer más distinguida del clan. A la mañana siguiente, Ethan me abrazó y le confesó a mi hermano adoptivo que ya éramos pareja. Sentada tímidamente en su regazo, me sentí la mujer más feliz del mundo. Pero, de pronto, cambiaron la conversación al italiano. Mi hermano Lucas bromeó con Ethan: —No cabe duda, Young Boss: en su primera vez, ¡la reina de la clase se entregó solita! —¿Y a qué sabe mi hermanastra? —Se ve inocente, pero en la cama es todo lo contrario —respondió Ethan con desdén. Las carcajadas estallaron. —Entonces, ¿debo llamarla hermana… o cuñada? Ethan frunció el ceño y negó: —¿Cuñada? Para nada. Quiero conquistar a la capitana de las porristas; por si ella cree que no sé lo que hago, entreno primero con Cynthia. Y ni se les ocurra contarle a Sylvia que me acosté con Cynthia; no quiero que se moleste. Lo que ellos ignoraban era que, para estar con Ethan en el futuro, yo ya había aprendido italiano a escondidas. Sin embargo, al oír todo aquello, no dije nada, sino que me limité a cambiar en silencio mi solicitud universitaria del Caltech al Instituto Tecnológico de Massachusetts.
Cuento corto · Mafia
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Mi Alma Errante Por El Rencor

Mi Alma Errante Por El Rencor

Tres años después de mi muerte, mi querido esposo, Nicolás Pérez, finalmente se acordó de mí, porque su amor de la infancia padecía de leucemia mieloide y necesitaba un nuevo trasplante de células madre. Él fue a mi casa para que yo firmara el acuerdo de donación, pero no encontró a nadie ahí. Curioso, le preguntó a mi vecina, María, quien le respondió: —¿Estás preguntando por Candela? ¡Murió hace tres años! Alguien la obligó a donar cédulas madre cuando estaba enferma y murió días después de eso. Nicolás creyó que fui yo quien le pidió que María lo engañara. Le gritó con impaciencia: —Por favor, dile que, si no aparece en tres días, ¡cortaré los gastos médicos del bastardo que cría! Al ver que Nicolás no la creyó, María dio un suspiro y se fue murmurando: —El niño también murió de hambre hace mucho tiempo…
Cuento corto · Romance
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Amar a quien me rechaza

Amar a quien me rechaza

Lo peor que hice en mi vida fue enamorarme de mi hermanastro Alfa, Gustavo Íguez. Tenía doce años cuando mi madre se volvió a casar, y él fue el único en la manada que me trató con amabilidad. Me enamoré en el acto. A los dieciséis, una banda de lobos errantes me atacó, y fue Gustavo quien, solo, se enfrentó a todos para protegerme. A los dieciocho, cuando se envenenó con acónito y estuvo al borde de la muerte, mi loba me susurró que él era mi compañero destinado. No lo dudé: doné mi médula ósea para salvarle la vida. Esa misma noche, al verlo dormir pálido y débil, no pude resistir la tentación y le besé la comisura de los labios. En ese instante abrió los ojos, se sonrojó y me dijo: —Sofía Tónez, somos hermanos, no deberías cruzar esa línea. Desde entonces empezó a evitarme, como si todo lo ocurrido hubiera sido un error imperdonable. Hasta que un día a su prometida, Livia Rosales, le diagnosticaron una extraña enfermedad en la sangre, y la única compatible para una transfusión era yo. Fue la primera vez que me pidió algo casi en un susurro: —Si haces esto por ella, aceptaré lo que quieras pedirme. Pero yo ya estaba débil por la donación de médula, y donar sangre ponía en serio riesgo mi salud. Lo rechacé. Al final, Livia murió. Él no derramó una sola lágrima... se comportó como si nada hubiera pasado. En el funeral de Livia, él tiró al suelo el retrato que yo le había pintado y, con una dureza helada, me soltó: —¡Te enamoraste de tu propio hermano! ¡Qué vergüenza! A partir de ahí me convertí en el hazmerreír de la manada. La humillación me ahogó... la desesperación me llevó al límite y, en un estado de confusión, caí al lago y me hundí. Cuando abrí los ojos, volví al momento en que me pidió que le donara sangre. Esta vez acepté sin pensarlo: lo hice para saldar la última deuda que tenía con la familia Íguez. Al final, Gustavo y yo ya estábamos separados, y entre nosotros no quedaba ninguna deuda pendiente.
Cuento corto · Hombres Lobo
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Mañana y siempre, aun en la distancia

Mañana y siempre, aun en la distancia

Salté al mar para rescatar a Alejandro Herrera solo porque, en público, le hice reanimación cardiopulmonar. La promesa de matrimonio que debía caer sobre la cabeza de mi prima terminó siendo para mí. Pero Alejandro prefería ahogar sus penas en alcohol la noche de bodas antes que quedarse a mi lado. Yo, Ana Suárez, ingenua, creía que algún día lo calentaría con mi amor. Hasta que, tres años después, mi prima regresó con un niño que se parecía al setenta por ciento a Alejandro. Me quedé sin aliento: entonces entendí que esa noche, cuando me dejó sola en la habitación, él había tenido con ella una noche escandalosa. —Ana, estos años te han hecho sufrir; me haré cargo, haré que Mariana Suárez devuelva a la señora Herrera su lugar. Le conté a Alejandro que yo también estaba embarazada, pero ni eso logró recuperar su corazón. Con un frío “arráncalo”, me empujaron hacia la mesa de operaciones: una vida menos, dos destinos truncados. Al abrir los ojos de nuevo, volví al día en que Alejandro cayó al mar. Vi al hombre empapado y, desde entre la multitud, grité el nombre de mi prima...
Cuento corto · Romance
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