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EL ARREPENTIMIENTO DEL BILIONARIO

EL ARREPENTIMIENTO DEL BILIONARIO

“¿Crees que te deseo? No eres más que un desastre.” Las palabras de Michael sumieron a Liz en la vanidad y su corazón se destrozó. Esperaba más de su esposo, que lucía tan agradable mientras se casaban. “¡Mírame a los ojos otra vez y te mando al infierno!” Liz sufrió mucho por su supuesto esposo, lo que resultó en que le diagnosticaran cáncer y pérdida de memoria. Regresa con un nuevo esposo y un hijo. Ahora Michael la quiere de vuelta. ¿Qué pasará cuando Liz recupere la memoria? ¿Perdonará a su supuesto esposo o separará por completo su camino?
Romance
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Prisioneros de la muerte

Prisioneros de la muerte

"El final no siempre es el cierre, a veces es el comienzo de algo mucho más grande." Nuestra materia se desintegró, nuestras vidas se rompieron en miles de recuerdos imposibles de volver a armar. Las traiciones llegaron como un diluvio divino, mientras la muerte esperaba paciente, sabiendo que pronto tendría lo que deseaba. Este es el final de nuestra historia... Las calles de México pronto serán testigos de un infierno en la tierra, inundadas por ríos de sangre, drogas y balas. En este noveno círculo del caos, el destino se ha sellado. Que Dios se apiade de nuestras almas. Del hombre con esmeraldas por ojos, del hombre cubierto de tatuajes... y de la mujer marcada por ambos.
Mafia
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El Arrepentimiento de Mi Padre

El Arrepentimiento de Mi Padre

Debido a que la hija del amor de la infancia de mi padre, se quemó accidentalmente, mi padre se enfureció y me encerró en la casa de fuego, donde se castigaba a los lobos criminales. El Beta de la manada, mi padre, me miró con la repulsión escrita en su rostro, al decir. —No puedo tener una hija tan cruel. Te quedas aquí y reflexionas sobre lo que has hecho. Rogué a gritos por misericordia, admití mi error y le supliqué que me dejara salir, pero todo lo que recibí a cambio, fue una orden despiadada. —A menos que esté muerta, nadie debe dejarla salir. La casa de fuego se erguía aislada al borde del territorio, por lo que sin importar cuánto gritara pidiendo ayuda, nadie podría escucharme. Además, le ordenó al mayordomo que configurara la habitación para rociar fuego cada dos horas. Las quemaduras eran exquisitamente dolorosas, por lo que la capacidad de curación de mi loba apenas me mantenía viva entre sesiones. Diez días después, finalmente recordó que tenía una hija y decidió dejarme salir. Pero lo que no sabía, era que ya había muerto en esa casa de fuego, nunca saldría a ver el mundo de nuevo.
Cuento corto · Hombres Lobo
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Muerte al rey Agustín XII

Muerte al rey Agustín XII

YolvirVF
Era primavera del año 1920 en Francia, los árboles se adornaban de nuevas hojas verdes y de hermosas flores todas con sus diferentes colores, el sol que hacía te secaba la garganta pero además te aportaba mucha vitamina D… y ahí me encontraba yo. Anett Deschamps, hija del soldado del rey Robert Deschamps y la criada de la reina Clarissa Deschamps, crecí en la soledad de una pequeña casa pero con aires grandes de amor, mi familia era pequeña pero muy amorosa, me daban lo que yo quería con mucho esfuerzo pero me exigían que estudiara mucho para ser alguien importante, hasta que un día sucedido lo que menos esperaba lo cual trajo que toda mi vida se pusiera patas arriba. Pero adivinen qué, mi espíritu es el de una persona valiente, soy una líder y quiero venganza, quiero hacerle entender a la persona que me sacudió mi vida que aún sigo de pie y que me vengare de el o ella cuésteme lo que me cueste, ya que llegado el momento de poner un alto a las injusticias de mi pasado y hacer justicia por mi propio nombre.
Romance
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Solo La Muerte Es Libertad

Solo La Muerte Es Libertad

El día que me diagnosticaron cáncer, mi esposo me dio una cachetada. —¡Eres una malvada! ¡Hasta eres capaz de inventar que tienes cáncer solo para dar más lástima que tu hermana! Mi hijo gritó: —¡Mi mamá es horrible! ¡La odio! No lloré ni hice un drama. Guardé los resultados de los estudios sin decir nada y elegí una tumba para mí misma. En quince días me iré de esta ciudad para morir en paz en otro lado. Ni siquiera van a tener la oportunidad de arrepentirse.
Cuento corto · Romance
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El Arrepentimiento De Un Amor Tardio

El Arrepentimiento De Un Amor Tardio

Catrine alguna vez creyó que Frans era el salvador de su vida. Él había saldado todas las deudas de su familia, la había rescatado de la desesperación y, después, le propuso una relación por contrato que duraría tres años. Catrine aceptó sin atreverse jamás a esperar algo más. Sin embargo, todo cambió cuando la mujer que siempre había ocupado el corazón de Frans regresó. En un instante, Catrine comprendió que durante todo ese tiempo no había sido más que un reemplazo. Alguien que nunca sería la elegida. Mientras Frans se volvía cada vez más frío y su familia no dejaba de humillarla, Catrine tomó una decisión: marcharse. Y lo hizo llevándose consigo un secreto que nadie conocía. Un bebé que crecía en su vientre. Sin despedirse, Catrine desapareció. Solo después de perderla, Frans comprendió que la mujer que siempre creyó que lo esperaría para siempre se había llevado con ella toda su felicidad. Cinco años después, el destino volvió a cruzar sus caminos a través de un niño de hermosos ojos cuyo rostro se parecía sorprendentemente al suyo. Cuando la verdad salió a la luz, Frans quiso recuperar a la mujer que amaba y al hijo que nunca supo que tenía. Por desgracia, esta vez Catrine ya no era aquella mujer que lo amaba incondicionalmente. Y, además, había otro hombre a su lado. ¿Logrará Frans recuperar el amor que una vez dejó escapar? ¿O será el arrepentimiento el castigo más cruel que deberá cargar durante el resto de su vida?
Romance
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El Arrepentimiento de los Gemelos Alfa

El Arrepentimiento de los Gemelos Alfa

Mi hermana Aurora y yo, estábamos unidas a los gemelos Alfa. Cinco meses después de quedar embarazada, fui atacada por un grupo de lobos renegados, por lo que intenté contactar a mi compañero, el Alfa Alexander, a través de nuestro vínculo mental. Quería su ayuda, pero ya me había ignorado nueve veces. Los renegados me rodearon, mordiendo mis brazos y piernas, desgarrándome con sus ataques, el dolor atravesaba mi cuerpo como cuchillas. Con un último grito desesperado, traté de contactar a Alexander una décima vez, utilizando nuestro vínculo. Esta vez, su fría voz resonó en mi mente. —¿No has tenido suficiente? Mi hermana Vicky fue secuestrada. No me molestes más. Victoria era la hermanastra de Alexander y Elías, la única mujer a la que realmente amaban. Sin nada que los detuviera, los lobos renegados se lanzaron sobre mí. Uno de ellos desgarró mi vientre con sus colmillos, con horror, vi cómo despedazaban a mi hijo no nacido. Justo cuando estaba al borde de la muerte, Aurora me encontró y luchó contra los renegados, pero eran demasiados, así que pronto, ella también había sido mordida y se encontraba desangrándose a mi lado. Intentó contactar mentalmente a Elías, su compañero, para pedirle ayuda, pero solo recibió un regaño, —Estoy buscando a Vicky. No me molestes. Tras esa respuesta, Aurora no tuvo más opción que transformarse y cargarme sobre el lomo de su loba, luego corrió montaña abajo. Sin embargo, una repentina tormenta eléctrica provocó un deslizamiento de lodo que nos dejó atrapadas. Afortunadamente, los guardias de la patrulla fronteriza nos encontraron, y tanto Aurora como yo sobrevivimos, aunque por muy poco. Cuando desperté en el hospital de la manada, mi primer pensamiento fue simple: romper el vínculo con mi compañero.
Cuento corto · Hombres Lobo
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A dos meses de tu muerte

A dos meses de tu muerte

Tres matrimonios. Tres cadavéres encontrados a solo dos meses contraer nupcias con ella. El F.B.I la persigue debido a ser la principal sospechosa y la que lógicamente sería la más beneficiada en la muerte de sus maridos. Ella en todo lo que puede pensar es en su trabajo, no quiere abrir su corazón a otro hombre solo para verle morir sesenta días después de firmar el acta matrimonial. Sin embargo, llega él y le hace brillar el camino a su paso, ve resplandecer una luz de esperanza cada vez que están juntos. Porque nadie pensaría que él podría ayudarla a cumplir sus sueños y que se ofreciera voluntariamente como carnada para atrapar a ese asesino serial, que ella jura no ser. A pesar de saber que la muerte cobra la vida de quien se le acerque, ese hombre insiste en tener el título de esposo suyo aunque eso signifique morir. Pues casarse con ella es una cuenta regresiva, tienen solo dos meses hasta su muerte. ¿Podrán atrapar a ese asesino misterioso? ¿O ese loco hombre que firmará como esposo solo estará dando un paso hacia su inminente muerte?
Misterio/Thriller
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Mi Muerte Fue Su Peor Castigo

Mi Muerte Fue Su Peor Castigo

Hacía muy poco que me había casado con Alberto Aguirre, el heredero de una de las familias más poderosas de la capital. Y ahora, era él mismo quien me llevaba a firmar el divorcio. Me quedé paralizada en mi sitio, mientras a mi alrededor sus amigos se burlaban de mí sin molestarse en disimularlo. —Alberto, ¿de verdad te casaste con Sandra y ahora te divorcias solo porque te lo pidió Beatriz? —¡Ja, ja! Miren cómo se quedó Sandra. No me vayan a decir que se va a poner a llorar. Pero Alberto ya tenía rodeada por los hombros a su hermana adoptiva, Beatriz Cortes, y le habló con ternura: —Ahora sí me vas a regalar una sonrisa, ¿verdad? Beatriz dejó escapar una risita y, por primera vez, una sonrisa asomó en su rostro siempre frío. Quise ir a pedir explicaciones, pero mis tres hermanos mayores me sujetaron con fuerza. El mayor, Jorge Nogueda, presidente de una gran empresa, frunció el ceño. —Beatriz solo sonríe cuando Alberto la hace reír. Ten un poco de vergüenza. El segundo, Miguel Nogueda, un actor famosísimo, me empujó hasta tirarme al suelo. —Su vida ya ha sido bastante desgraciada. Tú lo tienes todo; puedes vivir sin ese hombre. El tercero, Ángel Nogueda, profesor de biología, endureció el gesto. —Alberto siempre debió casarse con ella. Deja de interponerte entre los dos. Me metieron a la fuerza en el auto y no me dejaron arruinarle el momento a la mujer a la que siempre habían puesto en un pedestal. Entonces, el sistema, que llevaba muchísimo tiempo sin aparecer, por fin volvió a activarse. [Anfitriona, se ha detectado que la misión ya fue completada. ¿Desea regresar de inmediato al mundo real?] Sentada en el asiento trasero, contemplé la calle por la ventanilla con una amargura tan honda que casi me arrancó una carcajada. La farsa melodramática que había mantenido para cumplir aquella misión por fin terminaba. A partir de ese momento, ya no pensaba seguirles el juego en ese enredo de amores y rencores.
Cuento corto · Imaginación
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Mi Compañero: Sin Arrepentimiento, Sin Retorno

Mi Compañero: Sin Arrepentimiento, Sin Retorno

Estaba sentada en el Ayuntamiento, a punto de firmar ese maldito certificado de vínculo de compañero con Diego, el Alfa de las Garras Lunares del Este, cuando su teléfono vibró. Le dio una mirada, tras la cual se levantó como si lo que estábamos haciendo solo fuera otro trámite más. Ni siquiera se inmutó cuando dijo: —Surgió algo, dejemos la firma del vínculo para otro día, ¿sí? Y así como así, se fue. Me dejó sentada sola, rodeada de parejas vinculadas, todas irradiando esa vibra empalagosa de «felices para siempre». ¿Por qué? Porque Elena, su querida compañerita de manada desde la infancia, se había torcido el tobillo durante el entrenamiento de velocidad de manada, tratando de seguir el ritmo de los lobos avanzados cuando apenas había pasado los aspectos básicos. Diez minutos después, recibí un mensaje: «La lesión de Elena es medio seria y tengo que quedarme con ella. Movamos la boda, ¿está bien?» Solo era una vez más, como tantas, que Diego la elegía a ella por encima de mí. Pero esta vez… No hubo lágrimas, súplicas o rabia de mi parte. La empleada me dirigió una mirada silenciosa, como si ya supiera cómo terminaba la historia. —Señora... ¿aún desea proceder? Saqué mi teléfono, no esperé a que él cambiara de opinión. Negué con la cabeza y marqué a casa. En el momento en que mi hermana Beta contestó, dije: —Dile al Alfa, a papá, que regresaré a La Cresta hoy. Hubo una pausa, tras la cual me preguntó: —¿Estás segura? —Sí —dije, poniéndome de pie, con voz firme—. Ya terminé aquí. Y, así como así, me fui. No solo del edificio, sino lejos de él.
Cuento corto · Hombres Lobo
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