Mundo ficciónIniciar sesiónEl día que me diagnosticaron cáncer, mi esposo me dio una cachetada. —¡Eres una malvada! ¡Hasta eres capaz de inventar que tienes cáncer solo para dar más lástima que tu hermana! Mi hijo gritó: —¡Mi mamá es horrible! ¡La odio! No lloré ni hice un drama. Guardé los resultados de los estudios sin decir nada y elegí una tumba para mí misma. En quince días me iré de esta ciudad para morir en paz en otro lado. Ni siquiera van a tener la oportunidad de arrepentirse.
Leer másEn esa bruma entre la vida y la muerte, Daniel sintió que estaba en una isla. Mientras intentaba entender dónde se encontraba, una mujer con un vestido largo salió de una casa.Llevaba una canasta de flores en el brazo y su sonrisa era radiante. Incluso mientras hacía algo tan aburrido como arrancar la maleza, tarareaba una melodía.Daniel solo podía esconderse entre las sombras, viendo a Evelyn brillando y libre de preocupaciones. Por primera vez, se sintió como una rata.La verdad lo golpeó con tanta fuerza que lo destrozó.Incluso sin él, Evelyn no estaba sola. Al contrario, sus días eran plenos y tranquilos.Él era el único que seguía atrapado en ese amor, hundiéndose en un dolor, una lucha y una desesperación que no tenían fin.Atontado, vio a un hombre acercarse a Evelyn y comenzar a hablar con ella.A Daniel se le pusieron los ojos rojos y corrió hacia ellos.—¡Es mi esposa! ¡Es la mujer que amo! ¡No tienes derecho ni de verla así!Pero su cuerpo atravesó al hombre sin tocarlo.
Daniel fue primero al hospital. La cirugía de Noah había salido bien, pero todavía no despertaba.—Puede que Noah no quiera despertar por ahora —dijo la enfermera.Daniel le tomó la mano a Noah y puso el oso de peluche quemado junto a su almohada. —Todo es mi culpa.Lo había guiado por el mal camino. Los había arruinado a los dos, tanto a Noah como a Evelyn.—Te voy a traer a tu mamá. Si es que ella quiere verte —susurró.Luego se levantó y se dirigió a la delegación. Antes de entrar, le sudaban las manos de los nervios. No sabía si Evelyn estaría dispuesta a regresar con él. Ni siquiera sabía si aceptaría recibirlo.A estas alturas, ya no tenía derecho a pedir nada.Si Evelyn decidía irse, no intentaría detenerla. Dejarla ir era lo único que podía hacer por ella.Se obligó a respirar y juntó el poco valor que le quedaba. Entró al vestíbulo, pero sentía una presión muy fuerte por la ansiedad.Se sentía igual que aquel invierno de hace años, cuando empezó a caer la primera nieve. Él le
Owen y Tiana se quedaron pasmados ante la pregunta.Zoe movió la mirada de un lado a otro y se llevó las manos al pecho.—¡Me duele! Papá, mamá, ¡llévenme al hospital rápido! ¡Me está matando el estómago otra vez!—¿Quieres ir al hospital para que te desmientan lo del cáncer? —preguntó Daniel.Tiana se levantó de un salto.—¡Puedes decir lo que quieras, pero con eso no se juega! ¡Todos sabemos que Zoe tiene cáncer de estómago!A Zoe le tembló la voz mientras se le cortaba la respiración.—¿Te estás volviendo loco? ¿Ya estás alucinando? ¿Para qué inventaría que tengo cáncer?Daniel sacó su celular y reprodujo la grabación de la llamada anterior de Zoe para que todos la escucharan. En ella, admitía que estaba fingiendo la enfermedad y que había planeado el secuestro de Evelyn.Owen y Tiana estaban en shock. Tiana por poco se desmaya ahí mismo.—Qué hemos hecho... —lloró ella. Se golpeó el muslo y sollozó hasta quedarse casi sin aire, como si quisiera estrellarse la cabeza contra la pared
Daniel llegó corriendo al hospital en cuanto recibió la llamada, pero lo detuvieron antes de entrar al quirófano.—¡Por favor, cálmese!Daniel tenía los ojos rojos y llorosos. La culpa lo golpeó con fuerza. Le había fallado a Evelyn otra vez. No había podido proteger a su propio hijo.—¿Cómo está Noah? —preguntó.La enfermera observó al hombre que tenía enfrente. Se veía acabado, desesperado y temblaba sin control. Alguna vez fue un hombre imponente y pulcro; ahora, estaba en los huesos, con unas ojeras profundas y una palidez cadavérica que borraba cualquier rastro del hombre seguro de sí mismo que solía ser.La enfermera suspiró.—Noah está muy grave. Sufrió un golpe muy fuerte en la cabeza. Existe el riesgo de que quede en estado vegetativo.A Daniel se le encendió la mirada por la furia.—¿Dónde estaban los cuidadores? ¿Y las enfermeras? ¿Por qué nadie lo estaba vigilando?—Señor Hayes, Noah sí estaba con un familiar en ese momento.—¿Quién?—Su tía, Zoe Wynn.La enfermera tomó un
Daniel no se dio por vencido en la búsqueda de Evelyn.Se puso de rodillas frente a una cámara y se grabó suplicándole que lo perdonara. El video se volvió viral en todo el mundo. En internet, algunos lo admiraban por ser tan dedicado, otros decían que solo era un desgraciado haciendo un escándalo y otros lo maldecían.No le importaba nada de eso. Lo único que quería saber era si Evelyn vería el video y si lo perdonaría.Por las noches, cuando Daniel pensaba en el poco tiempo que le quedaba a ella, se la imaginaba hecha bolita en algún lugar, retorciéndose por el dolor del cáncer de estómago avanzado.Ese pensamiento lo despertaba. Una vez que se sentaba en la cama, ya no podía volver a dormirse.Día tras día, conforme pasaban las hojas del calendario, ese miedo sin nombre se le iba extendiendo por el pecho hasta que sentía que algo lo aplastaba y le faltaba el aire.Zoe seguía yendo a visitarlo de vez en cuando. Insistía en que no sabía nada del cáncer de Evelyn, pero para Daniel eso
La cara de Zoe se puso pálida.—Daniel, no sé de qué estás hablando.Tiana abrió los ojos de par en par.—¿Cáncer? Daniel, ¿Evelyn te engañó? ¡Ella está bien! ¿Cómo va a tener cáncer? ¡No le creas cualquier cosa solo porque desapareció!Owen dijo con angustia:—¡Exacto! ¡Esa malagradecida solo le tiene envidia a Zoe! ¿Cómo van a tener cáncer las dos? ¡Es ridículo!En efecto, era ridículo. Si Daniel hubiera podido elegir, no habría deseado nada más que aquello fuera una mentira. Pero no lo era.Daniel sacó el informe recién impreso.—Este es el reporte médico de Evelyn del hospital.Owen y Tiana leyeron las palabras “cáncer de estómago en etapa avanzada” y se pusieron blancos.A Tiana se le doblaron las piernas y se desplomó en el suelo.—No... ¡Es imposible! ¿Cómo puede ser?Zoe vio la prueba por escrito y ya no pudo ocultarlo más. Se le llenaron los ojos de lágrimas.—¿Cómo pasó esto? No sabía... En serio no sabía...Daniel la agarró de la muñeca, con los ojos rojos.—¿No sabías? Si n





Último capítulo