Capítulo 22. El pacto en la penumbra
Dante
La sala de juntas de la mansión no es un lugar para celebraciones. Es un santuario de sombras. Las paredes oscuras absorben la luz, la mesa de roble macizo guarda las cicatrices de discusiones viejas, y el aire huele a whisky, cuero y pólvora. No hay flores, no hay música. Aquí los pactos nacen como nacen las guerras: con silencio y filo.
Enzo está a mi derecha, Raffaele a la izquierda. Dos hombres de confianza, aunque con diferentes lenguas para nombrar la lealtad. Frente a mí, Alessia. N