Capítulo 112. Línea de vida
Dante
El hospital huele a cloro, a miedo y a prisa. Dos enfermeros reciben a Alessia apenas cruzamos la puerta; no preguntan nombres, no piden papeles. La ven sangrar y eso basta.
Se la llevan en una camilla que avanza demasiado rápido, como si el aire pudiera empujarla hacia la vida antes de que yo la pierda del todo.
—¡Cuidado con su costado! —grito, pero mi voz ya no les alcanza.
La puerta de emergencia se cierra con un golpe seco y me deja afuera, con las manos manchadas de su sangre y el c