Capítulo 106. Luz y casa
Valeria
El amanecer tiene ese color enfermo que solo aparece en las ciudades que no han dormido. Desde la sala limpia, el vidrio se empaña con el vapor de los equipos encendidos toda la noche.
Lucía escribe comandos rápidos; Alejandro, detrás, sostiene un termo de café que no ha probado en horas. Yo observo la pantalla donde el mapa parpadea con rutas suspendidas, y siento que todo el país respira por cables.
Llevamos tres días sin una señal concreta del vuelo. Tres días desde que los alias «Rí