Mundo de ficçãoIniciar sessãoToda mi vida he huido del amor y de las relaciones serias. El romance no es lo mío, y para mí San Valentín es un día como otro cualquiera, no significa nada. Trabajo muy duro para ser una mujer soltera, fuerte e independiente, que no le debe explicaciones a nadie de lo que hago, lo que digo, o lo que pienso. Si un hombre entra en mi vida es para estar de paso, nunca permito que nadie se quede más de una noche y, jamás, repito aunque el tipo lo valga. No dejo que nadie entre en mi cabeza, y mucho menos en mi corazón. ¿El amor, qué es eso? No conozco ese sentimiento ni creo en él, por mí puede quedarse escondido para siempre. Pero él, parece no estar de acuerdo en desaparecer de mi vida...
Ler maisJaredCinco años más tarde...No la aguanto más.Ya no soporto ni siquiera estar en la misma habitación que ella.No sé cómo aguanté tanto a su lado, si sabía perfectamente que ya no la amaba, aún así, me mantuve a su lado a pesar de todas sus inseguridades, todos sus ataques de celos, y su constante acoso.Evelyn es lo peor que me ha pasado jamás.Pero esta vez es la definitiva, se acabó. Y ni sus mentiras, chantajes ni sus súplicas, van a poder evitarlo.—Es lo mejor que puedes hacer cariño —me dijo Alice.Ella siempre ha estado en contra de esta relación, y yo debí haberla escuchado.Pero como siempre, yo no escucho a nadie.No soporto que me digan lo que tengo que hacer, ni que se metan en mi vida.Y así me ha ido.—Lo sé, debí haberlo hecho hace mucho tiempo. No sé cómo no lo vi antes —le respondo.—Estabas enamorado.—Eso no es excusa, ella me manipulaba y yo solo veía lo que quería ver.—No te tortures más, hijo.Ese era mi padre, siempre defendiéndome.—Papá, hola. ¿Cómo fue l
Unos minutos más tarde... No me puedo creer que esté hablando con mi amor, Jared está bien y huye de Evelyn. ¡Esa zorra me las va a pagar! —Estoy oyendo a Evelyn, me está llamado —dice de repente. —¡¿Qué?! —Sí, me está buscando. —¡Dios! ¿Cuando va a acabar esto? —pregunto con un nudo en el estómago. Esto es demencial, no puedo creerme que aún no esté fuera de peligro. Jared aún está con esa loca. —Tengo que colgar. —No, no, no, quédate conmigo —grito asustada. —Me queda poca batería, y si se acaba, la policía no podrá encontrarme. —De acuerdo, pero ten mucho cuidado, por favor —le suplico. —Estaré bien, no dejaré que nadie nos separe, nunca más, ¿me has oído? —Sí. Después, la llamada se corta. Pasan horas interminables, me mantengo en comunicación con la policía, y al parecer el lugar donde tenía Evelyn a Jared resulta ser una granja en Hana Field en Costa Mesa, (California). Es una plantación de girasoles propiedad de un familiar de la
Definitivamente está loca de atar. ¿Embarazada? ¡Ja! —¿De qué estás hablado? —Vamos a tener un hijo, amor, un bebé nuestro —me dice acariciando mi mejilla. —Eso no es posible Evelyn. Frunce el ceño, y por un momento creo que va a golpearme, en cambio, sonríe y se da la vuelta. Camina hasta una silla y la coge para acercarla. —Es posible, y es lo que va a ocurrir en nueve meses. Y si todo va bien, nacerá en abril del año que viene —dice del todo convencida—. Y espero que sea un niño, grande y fuerte como su padre. Mete su mano en el bolsillo, y saca una caja de terciopelo rojo. Al abrirla veo que contiene uno de esos test de embarazo con dos rayas rosas. ¡No puede ser! —¿De dónde has sacado eso? ¿Donde lo has comprado? —En la farmacia, ¿donde sino? Me lo he hecho esta mañana, estaba convencida de que saldría positivo, y como puedes ver —lo saca y me lo pone delante de la cara para que lo vea con mis propios ojos—. Estamos embarazados. —Evelyn tú y yo no...
Por la mañana me despierto sola en nuestra cama. Jared no está. No recuerdo haberme quedado dormida anoche. Solo sé, que estaba esperando a que volviese, pero imagino que al final me quedé dormida esperándolo. Le llamo al móvil y este está apagado. Qué raro. Tal vez volvió anoche y no quiso despertarme, pero no puede ser. Él me habría tapado de haber vuelto, ¿no? Empiezo a preocuparme. Me levanto de la cama, y recorro la casa buscándolo. Tampoco está. Decido entonces llamar a su padres y contarles la situación. —Había quedado con Evelyn para cerrar la sociedad, pero no sé nada de él desde entonces —le digo a su padre. —¿Le has llamado? —Lo tiene apagado. ¿Y si esa loca le ha hecho algo? —No nos pongamos en lo peor, Chloë, déjame hacer unas llamadas —me dice y cuelga. Ni siquiera se ha despedido, esto no pinta nada bien. ¡Otra vez no! —Por favor, que no le haya pasado nada —rezo en voz alta. Una hora más tarde. Llaman a la puerta.
Último capítulo