Definitivamente está loca de atar. ¿Embarazada? ¡Ja!
—¿De qué estás hablado?
—Vamos a tener un hijo, amor, un bebé nuestro —me dice acariciando mi mejilla.
—Eso no es posible Evelyn.
Frunce el ceño, y por un momento creo que va a golpearme, en cambio, sonríe y se da la vuelta.
Camina hasta una silla y la coge para acercarla.
—Es posible, y es lo que va a ocurrir en nueve meses. Y si todo va bien, nacerá en abril del año que viene —dice del todo convencida—. Y espero que sea un niño