—¡Ha sido increíble! —dice totalmente desmadejada sobre la cama.
—Dios, nunca me he corrido de esa manera.
Sonríe por mis palabras, e inmediatamente se tapa la cara con la sábana.
¿Vergüenza? ¿A estas alturas del libro?
—¿Qué ocurre, chiqui? —le pregunto.
—No has usado condón.
—¿Y?
Se destapa la cara y me mira con los ojos como platos.
—¿Cómo que y? ¿Tú sabes lo que eso significa? No me estoy tomando ningún método anticonceptivo, Jared.
—Repito, ¿y? —no entiendo a