Una semana después...
—Chloë, ¿puedes echarme una mano con el postre?
Alice, la madrastra de Jared, pone delante de mí una bandeja con pastelitos.
—Claro, ¿llevo algo más?
—No, esto otro lo llevo yo, solo falta el vino dulce, y eso es cosa de tu prometido.
Mi prometido, que bien suena eso.
Después de arreglar las cosas con Jared, fuimos directamente a casa de sus padres, y me lo pidió allí mismo, en eso momento.
No quiso esperar más para pedírmelo.
Y yo por supuesto. Acepté.
Ahora hemos