Evelyn se ha pasado todo la semana intentando dinamitar mi relación con Jared Levy hablándome pestes de él, pero esa «relación» no existe, aunque ella se empeñe en creer que sí.
Me encuentro en mi despacho mirando a la nada, cuando oigo unos golpes en la puerta.
Esta se abre, y aparece la cabeza de Susan.
—¿Molesto? —pregunta con cautela.
—No, que va. Pasa.
—¿Cómo estás? No te he visto mucho esta semana.
—Bien —le digo con una gran sonrisa. Aunque bastante forzada, la verdad—. He estado trabajan