Mundo ficciónIniciar sesiónLauren lo perdió todo en una sola noche: su matrimonio, su hogar y hasta el derecho a decidir sobre su propio cuerpo. Todo por una razón imperdonable: querer ser madre. Lo que comienza como una humillación pública se convierte en una verdad devastadora. Su esposo nunca quiso darle un hijo. Su matrimonio fue solo conveniencia. Y en cuanto deja de ser “útil”, Lauren es expulsada sin dinero, sin respaldo y con su reputación destruida. Señalada como inestable y reducida al silencio, Lauren toma una decisión irreversible: no volverá a amar ni a confiar en ningún hombre. Su único deseo es tener un bebé, aunque tenga que hacerlo sola. Lo que no imagina es que una noche impulsiva, un evento de citas y una confesión sin filtros la pondrán frente a un hombre que no busca amor… pero que no ignora las consecuencias. Porque algunos herederos no nacen del romance. Nacen del deseo, del poder… y de un pequeño error que lo cambia todo.
Leer másMark levantó la mano y chasqueó los dedos con la autoridad de quien está acostumbrado a controlarlo todo.
Un hombre apareció casi de inmediato a su lado, servicial.
—¿Señor?
—Cierra el evento. Desocupa el salón y el último piso del hotel —ordenó y el hombre inclinó la cabeza antes de recordar algo.
—Señor, hay un inconveniente —dijo en voz baja—. No se pudo desalojar completamente el piso superior. El alcalde tiene una reserva privada.
Lauren miró a Mark, pensando que su cita estaba a punto de terminar. Aquel hombre podía ser muy poderoso, pero nadie podía meterse con un pez tan gordo como el propio alcald…
—Muévanlo a otro hotel —ordenó Mark dejándola con la boca abierta—. Cubran los gastos y envíen disculpas. No quiero interrupciones esta noche.
Lauren ahogó un gemido de sorpresa cuando él la levantó contra su cuerpo y habló solo a un centímetro de su boca.
—Esta noche voy a hacerte un bebé, Lauren. —Y casi se escuchó más como amenaza que como promesa—. Y te garantizo que vas a disfrutarlo.
Y Lauren ni siquiera era capaz de dudarlo, porque después de ocho años de traiciones y mentiras de su exesposo, ya no tenía nada que perder. Solo quería una noche loca, un hijo, y desaparecer después, y él podía darle todo eso.
—¡Mark…! —jadeó sin poder evitarlo cuando sintió cada parte de él ponerse dura contra su piel, tenso, como si estuviera listo para hacérselo encima de la mesa.
—¡Uff! Me encanta mi nombre en tu boca —gruñó Mark metiéndose entre sus piernas, aprisionándola de tal forma que ella podía sentir… ¡todo!—. No tienes idea de lo que voy a poner en ella… —aseguró mientras sus dedos empezaban a subir lentamente aquel vestido—. ¡Maldición, no tienes idea de todo lo que voy a poner dentro de ti!... y no puedo esperar a que lo supliques.
Lauren se mordió el labio inferior, y aunque una parte de ella le decía que estaba loca, la otra le decía que se merecía disfrutarlo. Así que cuando la lengua de Mark Ellison se hundió en su boca, borró por completo la humillación y la vergüenza que había estado sufriendo por semanas, para convertirla en una mujer que solo podía sentirlo a él… Hasta que escuchó aquellas palabras en su oído:
—¿Tienes algún problema con la sujeción?
Las pupilas de Lauren se dilataron cuando él subió sus manos por aquella pared, interpretó la sorpresa como un “sí”, y cerró sus muñecas en un extremo de su cinturón antes de cerrar la otra alrededor de su garganta, dejando que sus pies apenas tocaran el suelo.
—Eso es… —susurró con el deseo vibrándole en la voz—. Tú quieres un hijo… —dijo con voz ronca mientras iba quitándole la ropa pieza por pieza—, y yo quiero que seas mía. Así que esta noche los dos vamos a tener lo que queremos.
Retrocedió un solo paso, y mientras soltaba cada botón de su bragueta Lauren no tenía ni idea de que Mark Ellison jamás la dejaría escapar.
—Ahora, preciosa… —ordenó él mientras la veía contener el aliento—. Abre las piernas.
USEN. EPÍLOGOY OTRO AÑO MÁS…La casa estaba en silencio, pero no era un silencio vacío, sino uno lleno de pequeñas presencias, de respiraciones suaves y sonidos mínimos que apenas se percibían, como si la vida misma se hubiera vuelto más delicada dentro de esas paredes.Leon permanecía de pie en el umbral de la habitación, sin moverse, observando la cuna con una concentración casi reverente, como si temiera que cualquier gesto brusco pudiera alterar el equilibrio perfecto de ese momento.Secret dormía profundamente, envuelta en su mantita, con una pequeña mano asomando hacia afuera, y él no podía dejar de mirarla, porque incluso después de todo ese tiempo, todavía le resultaba imposible dimensionar del todo que aquella niña fuera suya.—Vas a despertarla si sigues respirando así —murmuró Brielle desde detrás de él, con ese tono que siempre oscilaba entre la burla y la ternura.Leon no se giró de inmediato, pero una leve sonrisa tiró de la comisura de sus labios.—No estoy respirando f
USEN. CAPÍTULO 53. Otro secreto entre nosotrosOCHO MESES DESPUÉS…El hospital estaba demasiado silencioso para el gusto de Leon. No era un silencio real, porque había máquinas, pasos, voces lejanas… pero para él todo sonaba amortiguado, como si el mundo entero estuviera contenido en una burbuja que giraba únicamente alrededor de una puerta cerrada.La puerta. ¡Esa maldit@ puerta detrás de la cual Brielle iba a dar a luz!Leon caminaba de un lado a otro por el pasillo, con las manos en la cabeza, deteniéndose cada pocos segundos para mirar el reloj como si pudiera obligarlo a avanzar más rápido.—Te vas a hacer un surco en el suelo —comentó Kieran, apoyado contra la pared con una calma que claramente no compartía.—Cállate —gruñó Leon sin mirarlo—. ¿Por qué nadie me dijo que esto era así?—Porque las embarazadas demoras —respondió Dax, cruzándose de brazos—. Eso es así.—La doctora dijo que ya casi… que tenía que dilatar más… contracciones más seguidas… ¡¿pero qué están esperando!? ¡E
USEN. CAPÍTULO 52. Una sorpresa de bodasUn año después, nadie en la familia Ellison podía decir que la relación entre Brielle y Leon había sido tranquila, pero todos podían decir algo mejor: había sido real.La ceremonia se celebró al atardecer, frente al mar, en la casa de Malibu, donde el sonido de las olas acompañaba cada paso como si fuera parte del ritual. No era una boda recargada, aunque todo en ella hablaba de elegancia y poder; era íntima, medida, con los detalles exactos que Brielle había exigido y que Leon, sorprendentemente, había respetado… casi siempre.Brielle caminó hacia él del brazo de su padre, que moqueaba de lo lindo y que más de una vez trató de dar la vuelta, como si la novia a escapar fuera él.Brielle caminó por la arena con ese mismo paso firme con el que había entrado en su vida; y Leon, que había enfrentado guerras, traiciones, proyectos capaces de destruir países… sintió por primera vez que algo podía desarmarlo por completo sin necesidad de violencia.Cu
USEN. CAPÍTULO 51. Una propuesta El regreso al comedor no fue precisamente digno.Primero apareció Leon, con la camiseta medio fuera del pantalón, el cabello desordenado y una expresión que intentaba mantener la compostura… pero no lo lograba del todo. Detrás de él venían los hermanos Ellison, cada uno en peor estado que el anterior, riéndose abiertamente como si acabaran de salir de una pelea que, en lugar de terminar mal, había reforzado algún tipo de acuerdo primitivo entre hombres.—Esto es acoso —murmuró Leon, acomodándose la manga mientras caminaba de regreso a su asiento.—Esto es advertencia —replicó Dax con una sonrisa peligrosa—. Diferente concepto.—Técnicamente es lo mismo.—Cuida a mi hermana —añadió Hendrix, señalándolo con un dedo— o la próxima no nos reímos.Leon alzó las manos en señal de rendición, pero sus ojos brillaban con una satisfacción que no se molestó en ocultar.—Quedó claro.Brielle los observó desde su lugar, con los brazos cruzados, tratando de mantener





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