CAPÍTULO 9. Una sola noche
—Una sola noche —advirtió Lauren, pero su voz no sonó convencida ni siquiera para ella misma.—Una larga noche —replicó él sintiendo la tensión, la duda, la adrenalina que recorría a una mujer que no estaba acostumbrada a tener aventuras, cuando se tropezaba de frente con una.Y antes de que se arrepintiera sus brazos la rodearon con absoluta posesividad y su boca se estrelló contra la suya con un beso profundo, hambriento, lleno de señales de peligro por todos lados.Su lengua se hundió en la boca de Lauren con posesividad, controlando cada jadeo hasta que involuntariamente se convirtieron en gemidos y sintió aquella tensión en su vientre.¿Qué parecía fría? Como un maldito témpano. Pero el movimiento inconsciente de sus caderas buscándolo decía otra cosa.—Definitivamente… no eres gay —murmuró Lauren tratando de recuperar el control de su aliento y de su cuerpo, como si hubiera perdido todo a la vez.Y los ojos de Mark recorrieron la curva de su garganta, sus pechos, ese punto donde
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