Inicio / Romance / UN HEREDERO ENTRE NOSOTROS / CAPÍTULO 1. Una mentira devastadora.
CAPÍTULO 1. Una mentira devastadora.

UN MES ANTES...

Lauren se despertó con una náusea tan intensa que tuvo que llevarse la mano al estómago antes incluso de abrir los ojos. Su cuerpo llevaba días enviándole señales que ella había tratado de ignorar por puro miedo.

—Tranquila —se dijo en voz baja—. No sabemos si es un embarazo. No nos ilusionemos por gusto.

A su lado la cama estaba vacía y no le sorprendió. Lauren ya estaba acostumbrada a despertar sola. Su matrimonio nunca había sido del tipo romántico o cariñoso, algunas veces incluso se había preguntado si Nolan la quería realmente, pero compartían la cama y él… simplemente era malo para expresar cariño. Eso era todo.

Demás últimamente Nolan estaba tratando de manejar la crisis financiera de su empresa. Por eso no se sorprendió al escuchar su voz desde la cocina, tensa, cortante.

—¡No me importa cómo lo resuelvan, necesito una respuesta hoy…! ¡No, hoy! ¿Me estás escuchando? Si los socios se bajan del barco ahora, estamos jodidos. ¡Si esa fusión que estamos negociando se cae, la maldita empresa se va al carajo!

Lauren se sentó en una de las sillas, y escuchó palabras sueltas: liquidez, plazos, presión, decisiones urgentes. El tono de Nolan era tan desesperado como cada día de la última semana. Estaba llegando a su límite de tolerancia.

—¿Todo bien? —preguntó Lauren con cuidado y Nolan la miró como si acabara de decir la cosa más inoportuna del mundo.

—¿Tú qué crees? —respondió—. ¿Te parece que estoy caminando por un prado de flores?

—Solo preguntaba…

—Siempre preguntas cuando no toca —la cortó él—. ¡Hay cosas importantes pasando, Lauren! ¡La empresa se está yendo a la quiebra!

Ella abrió la boca para responder, pero un nuevo mareo la obligó a apoyarse en la mesa. Nolan lo vio y frunció el ceño.

—¿Otra vez? —dijo con fastidio—. No empieces con tus dramas tan temprano.

—No es un drama —intentó explicar—. Me siento un poco mal desde hace días. Puedo estar…

—Siempre te sientes “un poco mal” —la interrumpió él—. Exageras todo. ¿No puedes, por una vez, no hacer de esto un espectáculo?

Lauren bajó la mirada y cerró la boca. Hacía años que había aprendido que insistir solo empeoraba las cosas.

—Acuérdate de que esta noche tenemos la cena con los socios de la empresa —añadió Nolan sin siquiera mirarla—. Vienen inversores importantes así que más vale que te comportes.

Se fue sin decir más y Lauren se quedó con aquella ansiedad atorada en la garganta.

Esa noche se miró al espejo mientras se ponía el vestido. Era una mujer hermosa, pero seguía sintiéndose mal, y sabía que cuando su suegra y sus cuñados llegaran se sentiría peor. Los toleraba por el amor que sentía por Nolan, pero en el fondo los detestaba por sus constantes desprecios.

Los invitados empezaron a llegar sobre las nueve y la cena empezó como siempre: saludos cordiales y copas que se llenaban demasiado rápido. Lauren se sentó junto a Nolan y la conversación entre los hombres derivó pronto hacia los negocios. Al menos hasta que alguien mencionó las herencias.

—El heredero de los Callaway ya viene en camino —comentó alguien—. Nada asegura más un legado que un hijo.

—Lauren ¿ustedes para cuándo piensan tener al heredero de los Rockham? —Pero antes de que pudiera contestar, su suegra Dorothy se adelantó.

—No pronto, espero —dijo mirándola de reojo—. Hay mujeres que simplemente no deberían ser madres.

Todos miraron a otro lado y Lauren sintió su estómago revolverse. Tomó aire y miró a Nolan, esperando que dijera algo, pero él se limitó a beber de su copa.

—Nolan tiene mucho que hacer por su futuro —añadió Dorothy—. Tiene que enfocarse en construir un imperio antes de pensar en un heredero.

Lauren tragó saliva y las náuseas volvieron con fuerza. Ella deseaba ser madre más que nada, pero para su esposo y su familia política, jamás era el momento adecuado.

—Pues tendrá que pensar en eso, Dorothy, porque creo que estoy…

Pero Nolan dejó la copa sobre la mesa con un golpe seco.

—Lauren —dijo en voz baja, como una advertencia—. No empieces aquí. Esta noche es para los negocios.

Había algo distinto en su expresión: molestia, impotencia, como si tuviera la tolerancia en cuenta regresiva.

—¡Nolan, creo que podría estar embarazada! —soltó Lauren y la única respuesta fue una risa.

—¡Por favor! —se burló la suegra—. Ya basta de inventar cosas para llamar la atención.

—Déjalo así, Lauren. No esta noche —gruñó su esposo con los dientes apretados.

—¡Pero es una buena noticia…!

—¡Que te calles! ¡Basta! —gritó él, mirándola con una furia que Lauren no le había visto nunca—. ¡Deja de molestar con el maldito embarazo! ¡No estás embarazada!

Nolan la miró como si odiara que lo hiciera estallar delante de todos y se inclinó hacia ella, bajando la voz, pero igual todo lo escucharon.

—¡No lo estás! ¡Porque yo no permitiría que te embarazaras!

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP