Mundo ficciónIniciar sesión
OBJETIVO: Ser madre
PLAN A: Fertilización in vitro
OBTÁCULO: No hay mucho dinero para eso.
PLAN B (idea de la amiga desquiciada): Ir a un evento de citas a ciegas y conseguir un buen donante.
OBSTÁCULO: ¡Los donantes!
Tenía treinta años, una traición reciente y un divorcio más fresco todavía. ¿A qué iba a esperar? ¿A empezar de cero en el amor, rezar para que le tocara uno bueno esta vez, esperarse otros dos o tres años al matrimonio y otros tantos por los hijos…? Para ser madre ¿cuándo? ¡¿A los cuarenta?!
—¡No! —murmuró para sí misma—. Ya no tengo energía para pasar por todo eso de nuevo.
Así que allí estaba Lauren, sentada en una mesa pequeña, con una copa de vino entre las manos, esperando a su “primera cita”.
Y el primero fue un desastre:
—Yo, la verdad, tengo tres proyectos abiertos, voy al gimnasio todos los días… —dijo mientras Lauren miraba muchos músculos y poco cerebro.
El segundo no fue mejor.
—Antes de seguir, ¿cuánto ganas al mes? Porque me gusta que me consientan, soy un hombre de alto valor —dijo el metrosexual de nariz operada.
El tercero literalmente lo empeoró.
—Las mujeres deberían estar agradecidas de que algún hombre las quiera cuando ya están usadas —dijo el cuarentón con barriga cervecera y Lauren se pudo de pie de un salto.
—¡Dios te guarde y se le olvide dónde! —siseó con orgullo antes de girarse hacia su amiga desquiciada—. ¡Maldición, Ava, no puedo hacer esto! ¡Mi bebé se merece un padre guapo, sexy, inteligente…! ¡Estoy buscando un Rolex, y estos no llegan ni a Cassio!







