CAPÍTULO 113. Una distracción
La verdad era simple, no podía estar molesto con Lauren así que no tenía más remedio que molestarse consigo mismo. Se sentía como si él mismo se hubiera construido aquella jaula y no tuviera absolutamente ninguna posibilidad —¡o intención!— de salir de ella.
Miró el teléfono varias veces antes de decidirse finalmente a marcar, y por suerte o por desgracia Joel respondió bastante rápido.
“¿Qué hiciste ahora?” fue su primera y única pregunta y Mark dejó caer el peso de su espalda contra la pared.