Mundo ficciónIniciar sesiónAlys Moore es la definición de una chica brillante, trabajadora, buena estudiante y de gran corazón. Pero su mundo se derrumba cuando, tras salir temprano de su empleo, encuentra a su novio Brandon en la cama con Sara, su compañera de piso y amiga. Con el corazón roto, Alys va a un club nocturno con su amiga de la infancia Maya, para ahogar su dolor. Allí, entre luces y música, sus ojos se cruzan con los de Abel Lenox. Él es un CEO multimillonario, un hombre frío, calculador, extremadamente guapo y con un poder absoluto que jamás se somete ante nadie... ¡hasta que la ve a ella!. Ese encuentro fortuito desencadenará una atracción incontrolable, arrastrándolos a un torbellino de emociones intensas. ¿Podrá la calidez de Alys derretir el muro de hielo que rodea el corazón de Abel, o terminará consumida por su carácter implacable?
Leer másAlys es una joven amable, cariñosa, trabajadora y divertida. A sus 21 años, cursa el último semestre de la carrera de Finanzas —aunque posee muchas otras habilidades—, es una excelente estudiante y, por encima de todo, se mantiene fiel a sus principios y ama profundamente a su familia y amigos.
La belleza de la chica es inigualable: su cabello es largo, brillante, de color negro azabache y cae en suaves ondas hasta su cintura. Su piel es clara y tersa, su rostro es de rasgos delicados, nariz respingada, labios hermosos y unos ojos verdes, grandes y cautivadores. Su silueta es envidiable, una belleza total; sin embargo, ella prefiere la discreción. Nunca le ha gustado ser admirada únicamente por su físico, sino que busca ser valorada por su intelecto y sus cualidades humanas. Lleva dos años de relación con su novio, Brandon Foster, quien es un joven alto, de buen físico, cabello castaño, ojos color miel y una sonrisa encantadora. Es el heredero de una familia con estatus y poder en Ciudad Mar, aunque no pertenecen al círculo de los más ricos. Aunque Brandon es el suspiro de muchas chicas, él solo tiene ojos para ella y eso es suficiente para hacerla feliz. Alys cuenta también con el amor y apoyo incondicional de sus padres, ellos son unos exitosos empresarios a los que les va muy bien en los negocios. A pesar de la buena posición económica de su familia, ella es independiente y prefiere costear sus gastos trabajando a medio tiempo; pues quiere salir adelante por sus propios medios. Para ella, todo era perfecto: padres amorosos, un novio entregado, buenos amigos, un empleo bien remunerado y un expediente académico excelente. ¿Qué más podía pedirle a la vida? ALYS Mi turno en el café estaba a punto de terminar. Era un lugar acogedor y muy popular, con una paga lo suficientemente buena como para cubrir el alquiler del piso que comparto con mi amiga Sara Miller, además de mis otros gastos. Horas antes, cuando estábamos en universidad: —Alys que vas a hacer, después del trabajo? —Amiga, hoy voy a llegar tarde casa, quedé de reunirme con unos compañeros de clase para estudiar. ¿Porqué la pregunta? —¡Oh! No es nada, sólo tenía curiosidad. —Bien ya debo irme —anunció Alys y, mirando el reloj salió apresuradamente hacia la parada de autobús. Nos vemos esta noche, alcanzó a decir mientras se despedía agitando la mano. Sara le devolvió el saludo con una sonrisa y caminó hacia el salón de clases. Los planes de estudio se cancelaron a última hora y decidí volver a casa para darme un baño relajante, comer algo rico, adelantar mis pendientes y tomar una larga y reconfortante siesta en mi habitación, que siempre ha sido mi refugio favorito. Tomé un taxi hacia nuestro edificio. No es el complejo más lujoso de la zona, pero es muy bonito y está perfectamente ubicado. Subí por el ascensor, llegué al piso, marqué el código de seguridad en la cerradura electrónica y entré, cerrando la puerta tras de mí. Todo parecía normal: el apartamento estaba en silencio y tranquilo como de costumbre. Caminaba directo a mi habitación con la mente puesta en la ducha, cuando, de repente, escuché voces apagadas que provenían del cuarto de Sara. Era evidente que estaba teniendo intimidad con alguien, lo cual me extrañó, ya que nunca me había mencionado que tuviera novio. Iba a pasar de largo para respetar su privacidad, pero me quedé congelada cuando un nombre escapó de sus labios entre gemidos: —¡Brandon...! El mundo se detuvo. Me quedé paralizada, con el corazón martilleando en mi pecho. "No puede ser mi novio", me repetí desesperadamente, intentando razonar. "Debe ser una casualidad, hay muchos hombres que se llaman así". Apenas procesaba las palabras de Sara cuando escuché la respuesta del hombre. Era esa voz. La inconfundible voz del hombre que amaba y lo peor de todo era que estaba pronunciando el nombre de mi amiga. Una ola de frío me recorrió por todo el cuerpo erizando mi piel. Fueron apenas unos segundos, pero para mí se sintió como una eternidad. Mi mente iba a mil por hora, atrapada entre la negación y la realidad del momento: "Esto es una pesadilla, no puede ser real" me dije internamente. Impulsada por el dolor y la adrenalina, empujé la puerta de un tirón. La escena que encontré frente a mí terminó de destruir el último hilo de esperanza que todavía permanecía en mi mente. Sobre la cama estaban mi amiga y mi novio. Ella encima de él, gimiendo sin pudor, mientras él la sostenía de las caderas pronunciando palabras sucias que me niego a repetir. En cuanto la puerta se abrió de par en par, todo se volvió caótico. Brandon saltó de la cama como si se hubiera quemado, intentando subirse torpemente los pantalones mientras balbuceaba la típica y patética frase: —¡Alys, no... no es lo que piensas! ¡Bebé esto es un error! Sara, la que consideraba mi amiga, se cubrió con la sábana como pudo, rompiendo en un llanto falso e hipócrita. El dolor del engaño me atravesó el corazón como si fueran filosas navajas, y rápidamente se transformó en un fuego ardiente. Una ira ciega se apoderó de mí. Caminé hacia ellos y, antes de que Brandon pudiera terminar de inventar una excusa, descargué en él toda mi frustración estrellando mi mano contra su rostro una y otra vez. Él desgraciado sujetó mi mano. —Alys, amor, cálmate sí. Tenemos que hablar. Me solté como pude y le propiné dos bofetadas a Sara, su cara se enrojeció al instante. —Eres una traidora —grité.Abel apoyó los codos en el escritorio, entrelazó las manos y paseó la mirada por cada uno de los presentes. Su voz sonó firme:—Ya que estamos todos reunidos, es momento de que los involucrados hablen sobre lo que sucedió en las caballerizas. El fin que nos trajo hasta aquí es aclarar la situación y evitar conflictos innecesarios.La abuela Lenox tomó la iniciativa para respaldarlo:—Bien, veamos qué tienen que decir los jóvenes. Que cada uno cuente su versión de los hechos.Maya bajó la cabeza y apretó los labios; sentía una profunda vergüenza y no sabía cómo abordar el tema. El rostro de Lucas, en cambio, era frío como el hielo; su semblante lucía tenso, como el de quien hace un esfuerzo sobrehumano por contener la furia.El doctor Cooper fue el primero en tomar la palabra.—El caso es que Lucas y yo tuvimos una pelea porque nos encontró a su hermana y a mí besándonos —explicó, para luego mirar fijamente a su amigo y confesar con total transparencia—: Maya y yo tenemos una relac
—¡Cállate, desgraciado! ¿Cuándo pensabas decirme que andabas con ella? ¡Ah...! Debería terminar de partirte la cara.—¡Amigo, yo...! —las palabras se le atascaron en la garganta—. No te traicioné, solo puedo decirte que de verdad quiero a tu hermana. Puedes golpearme e insultarme, pero no la voy a dejar. Ella es mi...—Thomas, no... —soltó ella entre sollozos—. Por favor, para, no sigas hablando. Y tú, hermano, no le pegues más, te lo ruego —imploró Maya.Viendo el estado de angustia de su amiga, Alys le hizo señas a su esposo para que interviniese.—Bueno, ya paren los dos. A los golpes no van a resolver nada.Maya seguía llorando, ahora refugiada en los brazos de Evelyn.—Lo primero que deben hacer todos es calmarse —manifestó Abel, tomando las riendas de la situación—. Ahora vayamos a la casa; allá buscaremos la manera de solucionar esto adecuadamente.Apenas se dieron la vuelta para salir del establo, el grito de uno de los guardias de seguridad cortó el aire con violencia:—¡Cu
La fachada de la finca era imponente, una estructura inspirada en un castillo pero de líneas al estilo moderno. En la entrada, los portones de hierro forjado exhibían con orgullo el emblema familiar, abriendo paso a caminos empedrados flanqueados por cipreses y robles ancestrales que se alzaban majestuosos en los jardines. Allí, las esculturas de mármol añadían un toque sofisticado, mientras que la fuente central evocaba la magia de un cuento de hadas.El interior era igual de deslumbrante. Al cruzar el umbral, los pisos de mármol pulido reflejaban la luz de una majestuosa lámpara de araña contemporánea que pendía del techo de doble altura. La arquitectura destacaba por sus imponentes ventanales de piso a techo, que conectaban en armonía con el exterior y transformaban el paisaje de los jardines en una obra de arte cobrando vida. El amplio vestíbulo se abría hacia unas escaleras dobles que conducían a los niveles superiores. Cada rincón de la propiedad exudaba un gusto exquisito, amu
En el momento que la llamada finalizó, Abel se acercó a su esposa con pasos firmes. acortando la distancia que los separaba.—Cariño, ya debemos partir. Los abuelos y tu cuñada van de camino al aeropuerto — manifestó él, extendiéndole la mano.—Creí que viajaríamos en auto, bebé —respondió la chica.—Son muchas horas en carretera y los abuelos ya están muy mayores para soportar un viaje tan largo. La próxima vez te llevo en coche para mostrarte los bellos paisajes —le comentó él, sujetando dulcemente su barbilla.—Está bien, cariño, eres un nieto muy considerado —Alys estrechó su mano y ambos subieron al auto que los llevaría a la terminal aérea—. Después tendremos tiempo de viajar nosotros y conocer muchos lugares juntos —manifestó ella, recostando su cabeza en el pecho de su esposo. Y así partieron, escoltados por el personal de seguridad.El lujoso jet privado con el emblema de la familia Lenox los aguardaba imponente en una zona exclusiva del aeropuerto central. Abel y Alys fuero
Último capítulo