76. El hombre indicado
En el momento que la llamada finalizó, Abel se acercó a su esposa con pasos firmes. acortando la distancia que los separaba.
—Cariño, ya debemos partir. Los abuelos y tu cuñada van de camino al aeropuerto — manifestó él, extendiéndole la mano.
—Creí que viajaríamos en auto, bebé —respondió la chica.
—Son muchas horas en carretera y los abuelos ya están muy mayores para soportar un viaje tan largo. La próxima vez te llevo en coche para mostrarte los bellos paisajes —le comentó él, sujetando dulc