3. Un defensor impresionante
Alys miró a su alrededor como buscando algo entre la multitud; un leve escalofrío le recorrió la espalda. —¿Amiga, qué te pasa? ¿Viste a algún conocido? —le preguntó Maya. —No, sólo sentí que me observaban. —Mira a todos esos chicos guapos, te comen con la mirada, quedaron prendados de tu belleza, debe ser eso. —Tienes razón, amiga. Qué bueno que al final vine con ustedes. Este sitio es buenísimo, pero no tengo la intención de flirtear esta noche —le susurró Alys a Maya al oído. —No seas aguafiestas, deberías buscarte a un bombón que esté buenísimo y restregárselo en la cara al cretino de tu ex para que vea de lo que se perdió —respondió Maya, rozándole el hombro entre risas. En efecto, muchos jóvenes atractivos se acercaron a Alys para ligar, pero ella los rechazó a todos. La chica se veía realmente deslumbrante, tanto, que era difícil no admirar esa sensualidad cautivadora. ABEL LENOX Revisaba mi teléfono sentado en el lujoso sofá de cuero del reservado VIP del nuevo club de
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