10. Revelaciones
Mi teléfono sonó; era mi amiga Maya. Le conté quién era en realidad Abel y como había descubierto que era un CEO multimillonario. Ella soltó una carcajada y me dijo que ya lo sabía, porque su hermano Lucas y Abel eran mejores amigos y socios.
—¡Amiga...! Eso era lo que quería contarte aquel día que nos vimos en el café, pero la estúpida de Sara nos interrumpió.
Puse los ojos en blanco y le pregunté:
—¿Por qué no me lo dijiste después?
—Pues, porque pensé que era más emocionante que lo desc