Mundo ficciónIniciar sesiónCatherine Castillo, una chica de vida acomodada comenzó una nueva etapa al casarse con Dylan Montero, un joven hijo de funcionarios y empresarios que controla parte de la industria televisiva. La ilusión de que todo marcharía a la perfección, se fue por el caño cuando en su propia boda, su prometido le propinó una cachetada. Su enamoramiento duro poco... Y su venganza hacia Dylan Montero llegó como un hombre vestido de negro, el rival de su esposo en la industria televisiva, Han Emris.
Leer másDisfruto del aire dando contra mi rostro, la naturaleza es un disfrute que deseo gozar todos los días, lastimosamente solo logro hacerlo de vez en cuando al venir a mi casa de campo, la cuál me regaló mi papá en mi boda hace unos diez años.Si, la vida como siempre hace de las suyas, hace que los años más preciados sean tan rápidos que apenas te das cuenta del paso de los días, de cuando se acaban los momentos buenos o hasta los problemas, aún recuerdo como si fuera ayer mi boda con Han Emris, lo feliz que fui ese día y todo lo que gozamos en nuestra luna de miel sin desenfreno alguno, hoy por hoy seguimos siendo una pareja felizmente casada, con una gran familia que nos acompaña en todo momento.Si, una gran familia. En ella prevalecen mi papá y mamá, aún llenos de vida a pesar del paso de los años.Y claro… Hay ciertos integrantes nuevos.—¡Mamá, mi hermana volvió a agarrar mi carro de juguete!Los años no pasaron en vano, tuve tres hermosos hijos y dos preciosas niñas en contra de
Las compras de víveres y navideñas para nuestro hogar fueron un completo éxito, llegamos a casa con bolsas hasta arriba en el auto, una gran caja de un árbol navideño nuevo sobre la cajuela y masticando unas cuantas frutas que compramos en el mercado, y vamos por el camino a nuestro hogar cantando algunas canciones que sonaban por la radio, además de decirnos mutuamente algunas anécdotas casuales que llegaban hasta nuestra mente. En eso se basó todo el viaje hasta que finalmente mi esposo se estacionó en el garaje de la casa, siendo el primero en bajar con tal de bajar la mayor cantidad de bolsas posibles. Lo dejé solo en su pequeña competencia e hice de las mías entrando directo a la casa, no dejando posibilidad alguna a mi acompañante de que siquiera pregunté a dónde voy. Entré directo al baño, mis manos temblaban como gelatina por los nervios, solo era capaz de pensar en el gran deseo que habitaba en mi corazón para que en esa prueba de embarazo salieran las tan reconocidas dos ra
Después de 15 días de gozo y celebración finalmente volvimos a Estados Unidos, fuimos recibidos por el espíritu americano que tanto extrañamos y el comienzo de las navidades, ya es momento de preparar el pavo para la cena de acción de gracias, comprar los primeros regalos que abriremos en nuestra casa y las decoraciones. Una completa alegría, eso significa que los primeros días de nuestro matrimonio no van a ser aburridos en medio de la planeación de esos dos negocios que se mencionaron en nuestra luna de miel, pero claro. No todo es alegría, ansiaba desde el primer día de mi llegada a ese crucero ir directamente a buscar a la señora Nuo, madre de mi querido esposo, con la notable intención de encararla después de lo que hizo desde la cena en donde anunciamos nuestro compromiso hasta la boda, fue una gran lástima cuando no había estado ni siquiera el primer paso y Han Emris me detuvo diciendo que su madre ya se había devuelto a China, quedé con un sabor desagradable en la boca, siend
Llegamos al restaurante más grande del crucero, su aspecto elegante y oceánico nos sumerge en un mundo comparable a fantasía, cada paso que dábamos con tal de adentrarnos en este restaurante nos permitía darnos cuenta de más detalles significativos, como las pequeñas luces en forma de ballenas y las conchas marinas pintadas en las paredes. —Qué lugar tan bonito.—Lo es, amada mía. —mi ahora esposo dejó un beso en la palma de mi mano, guiándome hasta una mesa para dos y abriendo el asiento para mi, una invitación a sentarme que no me negué a aceptar, solo tome asiento y el próximamente hizo lo mismo, entrelazando sus dedos con los míos en un dulce contacto, nuestras miradas no se apartaban del otro, solo dejándonos guiar por el ambiente romántico que se creó en cuestión de segundos, olvidando todo posible problema en referencia a su madre.Pasamos la cena de maravilla, fue algo rápido, con pequeñas anécdotas de nuestra boda de por medio y nuestros siguientes planes ahora que somos par





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