—Richard, insisto en que debes dejar esa actitud tan terca.
—Amada mía, esta es nuestra oportunidad. —Papá y mamá llegaron en la mañana a buscarme por casa, insistían que con todo este estrés yo debía salir de esa área de peligro referente a la familia Montero.
No lo negaré, tienen razón.
Solo que al menos mi papá, Richard Castillo, llegó con otras intenciones.
—No te metas en problemas que no son tuyos, Señor Castillo.
—¿Cuándo volveremos a tener la oportunidad de llevar a uno de los Monteros