—¡Exijo que me sueltes, hijo de puta! —Claudia Montero ha sido esposada y un policía la lleva a la fuerza a una de las patrullas, la funcionaria al fin va a enfrentar a la justicia y para su desgracia, va a tener que dar cara a sus propias leyes.
—¡Nos veremos en prisión, yo mismo te dejaré en una habitación repleta de lesbianas para que aplaques esa actitud de porquería! —Gritó mi papá, bastante entusiasmado al lograr su objetivo de llevar tras las rejas al menos a uno de los Monteros.
—Entonc