Dante estaba en su estudio intentando concentrarse en unos documentos cuando llamaron a la puerta. No tuvo tiempo de responder, pues Ivanna entró tras el segundo toque.
Ella mostraba una sonrisa algo nerviosa, pero se mantuvo firme. Sabía que Dante estaba molesto, pero había decidido aclarar que la idea del afrodisíaco había sido suya.
- ¿Qué haces aquí? - preguntó él, dejando los papeles sobre el escritorio para mirarla fijamente.
- Ya debes imaginártelo - respondió ella con calma- Lo del afro