Mundo ficciónIniciar sesiónÉl la levanto del suelo bruscamente, no terminarían ahí, eso solo era el comienzo, la sostuvo contra la pared, y sin más preámbulos la penetro, el dolor fue agudo, que la hizo gritar repentinamente, sintiendo el desgarro de su virginidad.
Chloe no tuvo tiempo de siquiera para procesarlo, pues é se empezó a mover, al principio con movimientos lentos y profundos.
- Mírame – Ordeno él.
Ella abrió sus ojos, llenos de lágrimas, se encontró con aquellos azules de su comprador, observando su reacción, reclamando lo que él había comprado.
De repente, aquella sensación de presión dolorosa, cambio, el ronce, la fricción constante, sus estocadas, comenzaron a provocar un calor primitivo, tan urgente, su cuerpo respondía a ese placer descubierto.
Chloe, con sus brazos rodearon el cuello de su comprador, solo por instinto, su cuerpo se arqueo, intentando sentir más profundo cada centímetro de él. Sus gemidos se escapaban de sus labios ya no de miedo, sino de placer puro.
- ¿Te gusta? ¿Te esta gustando tu primera cogida? – Murmuro con su voz tensa por el esfuerzo.
- Sí. – Gimió ella. No podía decir más, solo quería seguir sintiendo, ese placer crecía como una enorme ola arrasando todos sus años de sequedad.
Los espasmos violentos y deliciosos empezó a sentirlos, algo totalmente nuevo en ella, la liberación fue un grito ahogado, su cuerpo caía en los brazos de él.
Él la observo por un momento ante el éxtasis que había obtenido, antes de continuar, empujando una y otra vez.
- Te voy a llenare hasta el fondo – Gruño. Y finalmente se rindió con un gruñido profundo.
El silencio invadió la habitación, solo se escuchaba las respiraciones de ambos.
Chloe estaba exhausta en brazos de él, totalmente despierta, procesando todo lo que había experimentado con aquel hombre.
Su primera vez, no fue romántica, pero no le importaba, por qué ella ya no buscaba eso, solo quería “coger” y esa noche por fin, ese semental enmascarado que pago seis millones por su primera vez, le había dado la primera experiencia real del sexo. La posesión en como la tomó solo fue la llave su Despertar.
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Chloe despertó en la mansión Montenegro, la noche anterior finalmente había perdido su virginidad y por un verdadero semental, que la llenó de toda la noche, rodo en la cama de felicidad, pues le habían dado una buena cogida, como ella tanto deseaba. Y simplemente terminando todo, él se marchó, sin decir nada, ella quedo en la recamara toda llena de él, muy feliz por supuesto.
Tocaron la puerta, ella se sentó en la cama controlando sus emociones, tenía que volver a comportarse como la Señora Montenegro.
- Adelante- Dijo con autoridad en su voz.
La empleada entró con una charola de comida, sorprendiéndose de que su señora aún seguía en la cama, en pijama.
- Buenos días, señora, ¿Acaso se siente enferma? – Preguntó la mujer dejando la charola de comida en la mesa que había ahí.
- Solo, ando algo indispuesta – Respondió con frialdad en sus palabras, claro que no estaba en condiciones para levantarse, ese semental enmascarado la destrozo por completo, sus caderas dolían y sus piernas parecían gelatina, prefería pasar el día en cama para recuperarse.
- Claro, señora – Dijo la mujer haciendo una reverencia – El asistente del Señor Montenegro llamó, hoy se necesita de su presencia para que acompañe al Señor a una cena importante – Comentó.
Chloe entrecerró la mirada, ese día quería quedarse todo el día, acostada, pero el estúpido de su esposo infiel le arruinaba sus planes, no podía negarse, tenía que actuar como la esposa perfecta, aunque era raro que en sábado se vieran, normalmente él debía estar viaje, o mejor dicho follandose a una de sus amantes.
- Bien, puedes retirarte – Dijo con una suave sonrisa.
La empleada hizo una reverencia y se marchó.
Chloe de nuevo se acostó en la cama quería estar así todo el día, pero su estúpido esposo infiel, se le ocurría molestarla en ese día, donde ella estaba toda adolorida por la cogida que le dio ese semental enmascarado.
Su teléfono sonó, lo tomó del buró para ver que era Ivanna, ella la ayudo a regresar a la mansión y por supuesto que vio como la había dejado su comprador enmascarado.
- ¿Qué se siente ya no ser una esposa virgen? – Preguntó Ivanna al contestar el teléfono.
- De maravilla ¿Solo para eso llamas? – Respondió Chloe con una gran sonrisa.
- No, Madame se comunico conmigo, me dijo que el enmascarado no se cuidó – Respondió. – Chloe no creo que quieras salir embarazada de un desconocido que pago seis millones por tu primera vez, así que te envíe el anticonceptivo para que lo tomes y el lunes hice cita con mi ginecóloga para que te recete uno de uso diario – Comentó.
Chloe suspiró, ella tenía razón, sino quería salir embarazada lo mejor era cuidarse, porque lo de anoche solo fue el inicio, seguiría buscando más hombres que pudieran complacerla sexualmente.
- Solo una duda, ¿Cómo supo Madame que no se cuido mi comprador? – Preguntó con curiosidad.
- Bueno, las habitaciones de Seda Negra están preparadas especialmente para los encuentros sexuales, así que durante la limpieza de hoy se percataron que los anticonceptivos estaban intactos – Explico Ivanna tranquilamente.
- Okey. Bueno te veré después, debo levantarme, hoy tengo que acompañar a Dante Montenegro a una cena importante – Dijo antes de colgar la llamada.
Chloe se levantó, el intenso dolor en sus caderas y su intimidad eran intensos, pero solo recordar porque estaba así la hacía sonreír, no se arrepentía de nada y quería volver a experimentar un buen sexo, aunque sería una lástima que no volviera a ser con ese desconocido, pues ya él había cumplido con su parte.
Llegó hasta el baño y se miró en el tocador, se quito su camisón quedando desnuda, tenía marcas rojas en todas partes, prueba de que lo de anoche había sido muy intenso y placentero, sobre todo real.
Le llegó un mensaje, era él, su esposo. Dante. El mensaje era simple, le daba indicaciones debía usar para esa noche y también que debía ser puntual pues era una cena con un inversionista importante.
- Estúpido- Susurro mirando su cuerpo – ¿Qué harías si te enteras que un semental me cogió? – Murmuro.
Ella empezó a reír, por supuesto que ese sería su secreto, así como él se la pasaba cada fin de semana con cuanta mujer quisiera, ella haría lo mismo, buscaría a sus propios amantes y disfrutaría los fines de semana con cada uno de ellos, teniendo sexo duro.
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Dante Montenegro, el Ceo más poderoso del país, con una fortuna que rebasa los límites de cualquiera, a sus veintiséis años se vio forzado a casarse con Chloe Borges, a quien le prometió darle la mejor vida y en eso no falló, según él, pues su esposa, la señora Montenegro, tenía todos los lujos que cualquier mujer pudiera desear, pero se olvido un pequeño detalle, complacerla en la cama. Pero era algo que él no quería de ella, no necesita a una niña que no pudiera complacerlo en el sexo.
Ahora cuatro años después, Dante tenía solo una esposa de papel, que frente al público eran el matrimonio perfecto, pero solo era eso, un contrato, para él, Chloe Borges solo era su esposa de papel, no quería más que solo actuara como la esposa perfecta frente a los demás.
Caminaba con elegancia, poderoso, en su edificio el más grande de la ciudad y tal vez del país entero, era un experto en los negocios, también en las mujeres que mantenía en su vida privada, cada una de ellas firmaba un contrato de confidencialidad nadie por ningún motivo podía revelar la relación sexual que tenían con él, de hacerlo pagaría muy caro desafiar al poderoso Dante Montenegro.
- Señor, ya se le informo al ama de llaves de su esposa sobre la cena de esta noche- Dijo su asistente que caminaba detrás de él.
Dante asintió, entró al ascensor privado solo para él, su asistente oprimió el botón que lo llevaría a su oficina, en el último piso.
- También, ya esta listo el dinero solicitado – Comentó.
Dante le dirigió la mirada y asintió, anoche había hecho una gran estupidez, algo que jamás se imagino que haría en su vida: Comprar a una mujer. Y no cualquier mujer, sino una virgen, el tipo de mujer que el jamás había deseado, pero con solo verla en esa caja de cristal la deseo tanto que no le importo gastar seis millones por ganar su primera vez.
Y lo mejor era que no se arrepentía, esa mujer enmascarada había sido la mejor en la cama a pesar de su falta de experiencia, se la cogió casi toda la noche, la lleno totalmente de él, hasta quedar satisfecho y después se marchó dejándola ahí en esa habitación. No se molesto con saber quien era, pues no pensaba en volver a repetir con ella, solo quería probarla y ya lo había hecho.
- Realiza el pago a Madame, ya sabes se discreto – Ordeno.
El asistente asintió. Las puertas del elevador se abrieron dando paso a la lujosa oficina de Dante Montenegro, tenía trabajo que realizar antes de la cena, normalmente los fines de semana los usaba para estar con alguna mujer, pero anoche la mujer que compro, lo dejo muy satisfecho que no necesitaba de su amante en turno de momento.
Se sentó en su lujosa silla, a su espalda daba a una enorme ventana que daba una grandiosa vista a la ciudad y el cielo totalmente despejado. Entonces cayó en cuenta que anoche no uso ningún preservativo, jamás antes había pasado eso, prefería siempre cuidarse, no podía tener un hijo ilegitimo, tampoco es como si pensara en tener uno con su esposa Chloe Borges, ella ni siquiera se le antojaba, ella era tan simple, tan inexperta y virgen, ni siquiera se comparaba con la mujer que tuvo a noche, ella era virgen, sí, pero tenía un delicioso cuerpo, que él fue el primero en penetrar, en llena de placer. Pero Chloe, no estaba ni estaría jamás a la altura de ella o algunas de sus amantes. Jamás se la follaría.







