Chloe detuvo la mano de Julián justo antes de que él llegara a su intimidad. Sabía perfectamente lo que estaba haciendo: Dante se merecía una traición real, pero todavía no era el momento. Tenía que jugar bien sus cartas.
- Debo ir a clase, profesor - susurró ella, con una voz cargada de una seducción.
Julián soltó una risa seca y se apartó apenas unos centímetros. Le dedicó una mirada descarada, recorriendo sus piernas con hambre; la falda se había subido lo suficiente como para dejar a la vis