Mundo ficciónIniciar sesiónEthan Draco pasó de ser un guardaespaldas al CEO de una cadena de joyerías súper poderosa, el padre de Grecia la heredera de ese imperio quiere que ellos se casen, porque confía en él. ¿Logrará casarlos? ¿Será solo un convenio o nacerá el amor? ¿Los enemigos del pasado tratarán de separarlos?
Leer más—¿Entonces ese tal Pablo es el abogado de Antonio desde siempre? —Si, hace años que trabaja para la compañía y lleva también los asuntos personales—le contó Emilio a Esteban. —¿Sabes dónde guarda copias u originales de los documentos? —No, la verdad que no tengo la menor idea. Esteban se puso de pie y caminó de un lado a otro pensando —creo que deberíamos revisar en su casa. —¿Pero por qué estás pensando en su casa? Esteban se sentó de nuevo frente a Emilio. —Porque yo ya hice la tarea, esa compañía está blindada, el sistema de seguridad es impenetrable y por experiencia propia, los viejos tenemos manías, él, aunque sea copias de los documentos de la empresa debe de tener a mano, así que estoy casi convencido que algo podremos encontrar en esa casa. —Algo, algo como qué. Esteban puso los ojos en blanco y contó hasta 20, Emilio lo desesperaba, preguntaba por cada maldita cosa. —Con razón tienes una deuda millonaria, eres lento para pensar. —Emilio se movió incómodo en su a
Grecia lloraba sin consuelo. —Hija, atiéndeme, yo sé que te he sobre protegido mucho, toda la vida ha sido así, puede ser que no haya hecho las cosas bien, pero ya eso no tiene remedio, voy a protegerte siempre, por eso impedí que te casaras con Emilio, no es hombre para ti, tiene deudas de juego. —Él me dijo que ya las estaba pagando. Antonio sonrió y negó con la cabeza —no hija no, son más de 5 millones lo que debe. Grecia abrió los ojos y la boca por igual —es demasiado dinero para una deuda de juego. —No lo es, porque no es la deuda de una noche de casino, no, son deudas más intereses de años, son deudas de juegos clandestinos, salones donde se juega duro, donde se gana o se pierden millones y en este caso él los perdió, es un adicto hija, un ludópata y eso no es algo que tú merezcas. Antonio respiró profundo y se sentó, su enfermedad le estaba pasando factura a cada segundo. —No sé si casarte con Draco fue la mejor decición pero por lo menos con él vas a estar a sal
—Gracias por traerme —dijo Emma en la puerta de su edificio. —Espera —Hermes se quitó el cinturón de seguridad y se acomodó más seca de ella —¿en serio te caigo mal o es miedo contenido? —¿Miedo? Miedo a qué. —A esto. Hermes, sin darle tiempo a Emma para que analizara le agarró el rostro y la besó, se separó solo unos segundos de ella para ver la reacción de la muchacha y al ver que todo estaba bien, sonrió y la volvió a besar, enredaron las lenguas como si no hubiese un mañana, dejó de de besarla en la boca para adueñarse de su cuello. —¡Ah! —Emma gimió al sentir las manos de él rosándole un pezón. —Me gustas Emma —le dijo mirándola fijo a los ojos —me gustas desde la primera vez que te vi. —En cambio tú me caes mal, eres prepotente, me desnudas con la mirada —le contestó ella molesta y excitada por igual. —Te desnudo con la mirada mientras que no pueda hacerlo con mis manos, porque si Emma, te voy a follar —le dijo serio—el cuando depende de ti, pero va a suceder.
—Buenas noches, me alegro que hayas aceptado mi invitación. —Em…digamos… que acá su amigo es muy persuasivo—respondió Emilio incómodo y mirando a Claudio. Esteban sonrió, Claudio era su hombre de confianza, llevaba años trabajando para él, así que sabía muy bien cuan persuasivo podía llegar a ser. —No te preocupes por él, es como un perro viejo, ladra pero no muerde —hizo una pausa dramática—a menos que sea necesario. Emilio tragó en seco. —Pero siéntate hombre siéntate que tenemos cosas importantes que hablar. *** —¡¿Invitación?! —Hermes, si que tienes la cara dura —le dijo Draco a su amigo bajito, para que no lo escucharan su esposa y Emma que estaban en la sala —tú lo que andas es detrás de Emma y por eso todo este teatro. —Tú inventaste el tuyo y ahora yo tengo todo el derecho de inventar el mío, permiso. Dejó a Draco parado en la entrada y él entró a la sala como si fuera un galán de telenovelas turca. —Buenas noches muchachas —dijo Hermes con una sonrisa de o
Último capítulo