Seda Negra

Chloe utilizaría la fiesta del viernes para iniciar con su venganza, debía encontrar un hombre, un semental que tomara su virginidad, no buscaba que fuera romántico, quería ser cogida de la manera que leía en sus libros eróticos o veía en sus videos para adultos.

Ella siguió actuando normal, teniendo su aburrida vida hasta la llegada del viernes, ni siquiera hubo necesidad de decirle a su esposo que saldría, él ni siquiera notaría su ausencia, pues los viernes siempre se iba de viaje o eso es lo que su asistente le decía, aunque ahora era claro que todo el fin de semana se la pasaba con alguna amante, teniendo sexo intenso y ella ahí sola.

Se miró al espejo, con su traje de sastre perfecto de toda una señora de clase, de un tirón se deshizo del moño, era hora de que la Señora Montenegro se fuera a dormir un rato, pues esa noche solo sería una mujer en busca del placer de una buena cogida.

Saco una pequeña caja que tenía oculta en su armario, había hecho unas compras especiales para la fiesta de esa noche, ni siquiera se molesto en usar la tarjeta que su esposo le había regalado, tampoco era como si él revisara sus estados de cuentas.

Saco la lencería negra de encaje negó, medias de red, tacones de aguja, se puso un vestido que era tan sexy, tan provocativo, de terciopelo negro, ceñido a la cintura y con un profundo escote en V que realzaba sus redondos senos, encima se coloco una gabardina discreta, pues nadie de la mansión Montenegro debía verla salir vestida así.

En su bolsa negra solo guardo un labial rojo intenso y estaba lista, para salir y perder su virginidad con un verdadero semental.

- Señora, la cena está lista – Dijo el ama de llaves del otro lado de la puerta.

- Hoy no cenare – Dijo al abrir la puerta.

Por supuesto el ama de llaves se sorprendió al verla apunto de salir ya a esas horas de la noche, pero no pediría explicaciones, ella era la señora Montenegro.

Chloe, miró su teléfono recibió un mensaje de Ivanna diciéndole que estaba afuera esperándola, así que ella salió de su recamara y bajo para encontrarse con su mejor amiga y cuñada en un carro diferente al que ella usaba normalmente, negro, con los cristales oscuros.

Antes de subir la señora Montenegro dio una mirada a la enorme mansión, esa noche todo sería diferente, esa noche no sería la Esposa de Papel de Dante Montenegro.

- Debes decirme cual fue el motivo para que cambiaras de opinión – Dijo Ivanna mientras conducía.

- ¿Segura? – Chloe la miro de reojo, iba del lado copiloto.

- Si, ósea cuatro años intentando persuadirte para que me acompañes a una fiesta, es obvio que debe haber un gran motivo para que dejes de ser la esposa perfecta – Dijo con una gran sonrisa.

Chloe suspiró, confiaba en Ivanna, pero no sabía como reaccionaria al saber que esa noche pensaba en serle infiel a su hermano mayor.

- Esto – Dijo mostrando una de las imágenes donde Dante se follaba a una mujer de espaldas.

Ivanna freno bruscamente, hizo una cara de desagrado y después las arcadas, había visto algo tan traumático, pero después del asco, del desagrado, llego la ira, el enojo de ver como su hermano se follaba a otra y dejaba a su esposa secarse virgen en casa.

- ¡Es un hijo de Perra! – Grito golpeando el volante. - ¿Lo confrontaste? – Preguntó.

Chloe negó.

- No vale la pena, para Dante solo soy su esposa de papel, así que lo seguiré siendo, pero tendré que buscar el placer que él no puede darme en otros hombres – Comentó con frialdad.

Ivanna abrió los ojos de sorpresa y pensó por unos segundos, tal vez lo correcto era decirle que no lo hiciera, que se separara mejor de su hermano, pero ella era mujer también y lo que más odiaba era a los hombres malnacidos como su hermano.

- Piensas ¿Buscar un amante? – Preguntó tratando de ocultar su sonrisa.

- ¿Uno? Él tiene más de una mujerzuela, ¿Porqué entonces solo debo tener uno? – Cuestiono.

- ¡Genial! Cambio de planes, iremos a un lugar donde tendrás para elegir a quien quieras – Arranco de nuevo el carro.

Ivanna pensaba en el lugar a donde llevaría a su querida amiga y cuñada, aunque esa noche dejaría de ser su cuñada, solo su amiga, una a la que ayudaría a que encontrara a un hombre que le hiciera experimentar por primera vez el placer de una follada.

Chloe miro el edificio donde había aparcado Ivanna, era enorme, alejado de la ciudad y las luces, pero de una estructura impecable, al ver que Ivanna bajo ella también lo hizo, fueron recibidos por unos hombres vestidos de trajes negros y con unos antifaces negros que cubrían la mitad de sus rostros.

- Uy, noche de antifaces – Dijo Ivanna tomando los antifaces que uno de ellos le entregaba, pego su cuerpo a él y deslizó su mano hasta tocar su entrepierna, ella gimió al sentirlo.

- Señorita, hoy no estoy en servicio- Dijo el hombre con su voz gruesa y grave, colocando una mano sobre sus glúteos.

Ivanna gimió de nuevo al sentir los masajes de mano grande de ese hombre.

- Es una lástima, eres de los que mejor me coje – Susurró.

Chloe miraba con cierto asombro la descares en la que Ivanna se le insinuaba a aquel hombre. 

- Oh, hoy traje a una amiga, ¿Está Madame? – Preguntó sin siquiera separarse de él

El hombre asintió se inclino un poco a ella y le dio un beso apasionado, nada tierno, ese hombre devoraba la boca de Ivanna con ferocidad.

- Yo estaré en servicio, por si quieres tenerme esta noche- Susurro con su seductora voz, mientras su mano seguía acariciando su evidente bulto en su entrepierna.

- Perfecto, entonces te cogeré toda la noche – Respondió.

Ivanna se despidió de él dándole otro beso apasionado.

Después llevó a Chloe hasta el ascensor para subir al último piso, donde la diversión comenzaría por primera vez para Chloe, le entregó un antifaz sin darles explicaciones, cuando el ascensor abrió sus puertas dio vista a un lujoso bar, con luces bajas, había diferentes mesas ocupadas por hombres bien vestidos acompañados de una, dos o más mujeres vistiendo de manera sexy, provocativa, todos traían antifaz.

Otros dos hombres se acercaron para ayudarles con sus abrigos, Chloe dudo por unos segundos, pero ya estaba ahí, no podía simplemente arrepentirse, le entregó el abrigo al hombre, luciendo finalmente ese sexy vestido que compro con el dinero de su esposo.

- Wao, que perra te ves – Dijo Ivanna maravillada de lo que Chloe vestía- Tienes uno senos hermosos y un culo que volverá loco a cualquiera – Agrego sin ningún tipo de filtros.

Chloe se sintió avergonzada ante esos cumplidos de su cuñada, no estaba acostumbrada, pero debía hacerlo, ella ahí no era la señora Montenegro.

- Vamos a ver a Madame – La tomó del brazo y camino hasta el otro extremo del lugar, donde había un bar.

Durante su trayecto las miradas de algunos hombres estaban sobre Chloe, aunque ella pensaba que era por Ivanna, quien tenía un cuerpo con curvas perfectamente en su lugar.

- Hola, Madame – Saludo Ivanna a la mujer de mediana edad, llevaba puesto un vestido negro corte sirena largo, su cabello rubio y recogió en un moño.

- Oh, Ivy querida, hace mucho que no te dejabas ver por estos lares – dijo la mujer, ella era Madame, la dueña de aquel edificio.

- Problemas, ya sabe – Dijo Ivanna sin darle mucha importancia – Traje a una amiga – Señalo a Chloe quien parecía nerviosa.

- Eso veo, es una hermosura – dijo Madame, recorriéndola con la mirada. - ¿Qué es lo que quieres aquí cariño? – Preguntó.

Chloe dudo en su respuesta, ni siquiera sabía que era ese lugar realmente, volvió a recorrer todo con su mirada, enfocándose más en lo que aquellos hombres de trajes elegantes hacían con aquellas mujeres, su boca se abrió de sorpresa, al ver una mujer arrodillaba frente a uno de ellos, pegada en la entrepierna de él, dándole un oral a la vista de todos.

- Este es el lugar perfecto para encontrar a un semental – Dijo Ivanna- Mira a tu alrededor hay todo tipo de hombres, altos, pequeños, grandes, no tan grandes, todos los tamaños y colores posibles amiga.

- Estás loca – Susurro Chloe apartándose un poco de ella pensando que ahora todo eso había sido un total error, no podía simplemente entregarse a un hombre sin conocer.

Chloe pensaba en marcharse regresar a esa fría y solitaria mansión, seguir siendo la esposa insatisfecha de Dante Montenegro, pero solo recordar las imágenes de él y esas mujerzuelas, le hizo que su odio volviera.

Tomó una gran bocanada de aire y la dejo salir lentamente, después se giró para encontrarse con Ivanna quien sonreía con orgullo y a Madame, la mujer seguía tratando de descifrar que hacía ahí.

- Quiero dejar de ser virgen – Dijo sin ningún tipo de filtros.

La Madame sonrió ante esa afirmación, dirigió su mirada hacia Ivanna, quien ahí era mejor conocida como Ivy.

- ¿Puede ayudarnos Madame? Una virgen en Seda Negra, es un excelente negocio ¿No cree? – Ivanna estaba dispuesta a todo por ayudar a su amiga, ella merecía conocer el placer del sexo y si su esposo no estaba dispuesto a enseñarle, pues buscarían a otro.

- ¿Te gustaría entonces una subasta? – Preguntó Madame.

Chloe miró sin entender, sabía lo que era una subasta, ¿Pero a quién subastarían? ¿A ella?

- Por ser virgen tendrás el 80% por ciento del pago, el veinte será para mi ¿Aceptas? – Propuso Madame.

- Si – dijo Chloe haciendo a un lado sus temores y dudas. Ella ya había tomado una decisión no debería acobardarse.

Madame asintió hizo unas señas y unos de sus hombres se acercó, ella dio una orden clara y simple, preparar todo para una subasta perfecta, la mercancía: La primera vez.

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