Chloe no podía creer que el hombre que tenía en frente era su esposo, el poderoso Ceo Dante Montenegro, ese hombre que compro su primera vez, que le dio una buena cogida, era su esposa Dante Montenegro y ahora había pagado de nuevo para cogérsela.
- No te quedes ahí parada – Dijo Dante.
Chloe se obligo a hundir las uñas en las palmas de sus manos, para no gritarle, para no lanzarse contra él y golpearlo, reprocharle todo lo que le ha hecho, pero ella lo sabía revelar quien era, era su perdición