El pasillo de salida era un túnel de luz demasiado blanca.
Alma caminó con el bolso pegado al cuerpo, la cabeza levemente baja, el paso firme. Pero la detuvo una sombra antes de llegar a la puerta.
—Qué extraño —dijo una voz que no necesitaba presentación—. Una mujer empresaria, filántropa… prometida con uno de los mafiosos más reconocidos de la ciudad. Miami adora los contrastes.
Samuel Blake, jefe de la policía, llevaba la chaqueta abierta y el tono envainado en terciopelo.
La sonrisa no le t