Minutos después, su teléfono vibró. Era Enzo. Alma contestó sin detener el paso.
—jefa —dijo él con voz firme—, la discoteca se llama “El Vértigo”. Es uno de los lugares que manejan los Baggio. Hay rumores de que allí se mueve más que alcohol y música.
—Perfecto. Gracias, Enzo.
La respuesta la llevó hasta “El Vértigo”, una discoteca conocida por sus fiestas decadentes y su conexión indirecta con la familia Baggio.
Alma no pidió audiencia, exigió una reunión con Gino Baggio. En su despacho alfom