El regreso de Valentín a la casa de Coconut Grove fue mucho más complicado de lo que había anticipado.
Aunque finalmente había sido liberado bajo fianza, las condiciones de su libertad eran barrotes invisibles, reportes obligatorios, rutas autorizadas, un brazalete que rozaba el tobillo como un recordatorio constante de que el mundo aún no le pertenecía.
No podía salir del estado, no podía relacionarse con figuras importantes y, lo más importante, no podía poner en peligro a Alma.
Para alguien c