Mundo ficciónIniciar sesiónUn apagón. Un ascensor averiado. Y el inicio de una historia peligrosa. Valeria Vega es una brillante y cálida CEO latina que ha viajado a Corea del Sur con un único objetivo: cerrar un negocio multimillonario para su multinacional de origen ecuatoriano. No tiene tiempo para distracciones, nunca ha indagado en la cultura pop y jamás ha escuchado una canción de K-pop. Pero sus planes milimétricos se desmoronan cuando el ascensor de su hotel de lujo se detiene en seco y las luces se apagan por completo, desatando su peor fobia. En la oscuridad absoluta, unos brazos firmes la contienen y una voz profunda y magnética la rescata del pánico. Guiados por el instinto y una atracción animal e instantánea, ambos se entregan a una noche de pasión salvaje y clandestina en la suite presidencial, protegidos por el anonimato de la oscuridad. El verdadero problema empieza a la mañana siguiente. Cuando la luz del sol entra por el ventanal, Valeria descubre la identidad del misterioso desconocido: es Ji-hoon, el cantante, bailarín y la estrella más codiciada de la boyband del momento. Detrás de su físico magnético se esconde una personalidad amigable, cariñosa e inteligente, pero también un secreto: tiene prohibido enamorarse o tener relaciones debido a un estricto contrato de castidad firmado con su empresa. Con su mánager y compañeros buscándolo desesperadamente tras desaparecer un día entero, están al borde de un escándalo internacional. Valeria y Ji-hoon deberán decidir si protegen sus perfectas reputaciones o se arriesgan a perder el control por un romance que desafía todas las reglas corporativas de la industria. Ella sabe cómo dirigir imperios... pero él no estaba en sus planes.
Leer másEl impacto psicológico de la tragedia demolió las líneas de contención de ambos mundos. Susana Vega, al ver a su hermana tendida en esa camilla, cayó de rodillas sumida en un llanto incontenible y desesperado que quebró por completo a todos al escucharla. Georgina se llevó las manos a los labios, y perdida en un abismo de dolor incalculable, cayó al suelo estrepitosamente sumida en un desmayo inusual, que llamó la atención de todos. Susana sin saber que hacer al ver a su familia destruida lloraba sin contenerse. A pocos metros, el mánager Kim, despojado por completo de su paranoica frialdad ejecutiva, dejó caer su tableta digital al suelo y cubrió su rostro con las manos, temblando por primera vez en su carrera, corrió a auxiliar a Georgina, Min-ho, Dae-hyun, Seo-jun y Kwang-sun se unieron en un abrazo fraterno y silencioso, con lágrimas de frustración corriendo por sus mejillas. Martín no dejaba de golpear la pared por la impotencia que sentía.La madre de Ji-hoon se ahogó en un so
Las cuatro semanas siguientes se transformaron en un calvario de resistencia biológica dentro del ala de alta seguridad de la clínica universitaria de Seúl. La leucemia avanzaba de forma implacable, cobrando un precio devastador en la anatomía de Valeria Vega. La joven, que alguna vez dominó imperios multimillonarios con una elegancia esmeralda, experimentaba un deterioro físico explícito: su piel suave y cálida adoptó una palidez traslúcida, el cabello castaño comenzó a debilitarse y las constantes crisis de fatiga reducían su respiración a suspiros superficiales.Sin embargo, su psicología y la rigidez de su mirada verde permanecían intactas, blindando el vientre de ocho meses que crecía como la única certeza real en medio de la penumbra médica. Ji-hoon operaba bajo un estado de vigilia absoluta. Despojado por completo de su faceta de artista público y de sus obligaciones en los estudios de grabación de K-Entertainment, el vocalista estrella se transformó en un enfermero de cuidad
El calendario avanzó de forma implacable sobre el horizonte de Seúl, marcando el inicio del séptimo mes de gestación. El penthouse de Hannam-dong se había transformado en un búnker de alta gama donde la sofisticación ejecutiva de Valeria convivía con los antojos más imprevistos de la medianoche. Ji-hoon operaba bajo una disciplina milimétrica, burlando las madrugadas coreanas para conseguir frutas tropicales andinas o dulces específicos que la joven CEO exigía con una sonrisa juguetona desde las sábanas de seda. Sin embargo, la primavera de sanación fue fracturada de golpe por una anomalía biológica que encendió las alarmas de su sistema nervioso. Al despertarse una mañana de miércoles, Valeria experimentó una fatiga extrema, una debilidad inusual en las piernas y un sutil sangrado nasal que pintó de rojo el mármol del baño principal. La enfermedad dormida dentro de su anatomía, la leucemia que creían sepultada en su pasado, había despertado con la violencia de una tormenta letal en
El salón de ensayos principales de K-Entertainment en Seúl estaba sumido en una rigurosa sesión de corrección coreográfica cuando Ji-hoon y Valeria traspasaron el umbral. El mánager Kim, manteniendo su paranoica seriedad ejecutiva, controlaba las transiciones tonales desde su tableta digital, flanqueado por Min-ho, Dae-hyun, Tae-young, Seo-jun y Kwang-sun, quienes lucían ropas de práctica empapadas de sudor. Al notar la fijeza analítica en el semblante de la joven CEO y el porte soberbio pero inusualmente trémulo del vocalista estrella, el equipo detuvo la pista musical de inmediato.Ji-hoon, entrelazando sus dedos grandes con los de Valeria en un agarre posesivo. Miró al mánager y a sus compañeros con un registro bajo y ronco que vibró en el silencio del reservado.—Mánager Kim, chicos... Queremos compartir con ustedes una noticia que va a modificar todos los cronogramas de la empresa —anunció el artista con orgullo inquebrantable—. Valeria está embarazada. Vamos a ser padres.El imp





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