Las cuatro semanas siguientes se transformaron en un calvario de resistencia biológica dentro del ala de alta seguridad de la clínica universitaria de Seúl.
La leucemia avanzaba de forma implacable, cobrando un precio devastador en la anatomía de Valeria Vega. La joven, que alguna vez dominó imperios multimillonarios con una elegancia esmeralda, experimentaba un deterioro físico explícito: su piel suave y cálida adoptó una palidez traslúcida, el cabello castaño comenzó a debilitarse y las cons