El salón de ensayos principales de K-Entertainment en Seúl estaba sumido en una rigurosa sesión de corrección coreográfica cuando Ji-hoon y Valeria traspasaron el umbral. El mánager Kim, manteniendo su paranoica seriedad ejecutiva, controlaba las transiciones tonales desde su tableta digital, flanqueado por Min-ho, Dae-hyun, Tae-young, Seo-jun y Kwang-sun, quienes lucían ropas de práctica empapadas de sudor. Al notar la fijeza analítica en el semblante de la joven CEO y el porte soberbio pero i